Septiembre 24, 1970 el día que fusilaron a Amín Abel , había casado con la puertoplarteña Mirna Santos, historia que debe manterse en alto para nuevas generaciones

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Mirna Santos contrajo matrimonio con Amin Abel en  abril de 1965, horas antes de la revolución, su asesinato ocurrió el 24 de septiembre, 1970, Mirna dice que  presintió que su esposo había sido descubierto cuando llegó a su casa para verla y su hijo Ernesto, cuando escuchó por Radio Comercial que la Policía había asesinado a un joven a una esquina de su casa. Por la descripción que ofrecieron comprobó que guardaba gran parecido con su compañero y seguido pensó que lo confundieron. “Algo me dijo que las cosas no estaban bien. “Me puse muy nerviosa”, cuenta a la periodista Angela Peña.
Amín esperaba la visita de Edgar Erickson Pichardo (el gringo) y de Moisés Blanco Genao, a quienes había enviado a buscar en la tarde. Estuvo hasta la medianoche escuchando el juego de pelota pensando que irían. Nunca llegaron, Amín se llevó a la tumba lo que les diría. Se fueron a la cama en medio de uno de los históricos apagones de Julio Sauri y de la angustia de Mirna por el homicidio reciente. “Amín, fue cerca de aquí, pensaron que eras tú. ¿Qué vamos a hacer?”, le cuestionaba y él la tranquilizaba.
Más que un objetivo, Amín era una obsesión para los altos jefes militares y para Joaquín Balaguer. No solo había planificado el secuestro de Crowley sino que con su puño y letra escribió un comunicado conminando al régimen a soltar a los presos políticos, que fue la condición principal del rapto. “Las demandas que exigimos para liberar a Crowley no se han cumplido”, les recordaba. El Movimiento Popular Dominicana, MPD, tenía aún bien oculto al coronel norteamericano.
Después de la guerra de abril este fue el hecho de mayor trascendencia en la política reciente, comenta Mirna. De ahí la cacería contra sus ideólogos y ejecutores.
Amín, agrega, era muy hermético y no le contó detalles del secuestro. “Solo pude captar que él estaba en eso”. Cuando pusieron en libertad a los encarcelados, añade, capturaron a Héctor Ortiz, cuya madre se ahorcó después que lo vio en prisión maltratado salvajemente. La llamada “institución del orden” presentó los pertrechos encontrados en su vivienda tras un allanamiento. “Ahí comenzó la persecución contra Amín y es cuando deciden que se vaya al Este”.
Pero se arriesgó a venir a Santo Domingo a ver “qué salida encontraba a nuestra situación”. Pensaba que como era reconocido no se atreverían a cometer contra él un acto tan brutal como el que habían perpetrado con Otto Morales, ametrallado en plena calle a la vista de la multitud después que se entregó desarmado.