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Puerto Plata necesita se ordenada

28 de octubre de 2026 11:41 am Leído
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Puerto Plata necesita ser ordenada
Por Sergio Cueto
Puerto Plata ha extendido sus límites urbanos con viviendas, comercios, instalaciones turísticas, proyectos e infraestructura construidas sin planificación territorial, lo cual ha dado por resultado que hoy tenemos un municipio disperso y caótico.
La situación está expuesta en los estudios que sirven de base al Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT), trabajo expuesto por la Sala Capitular del ayuntamiento local para que los ciudadanos les hagan las observaciones que consideren de lugar (Buscar la información en la página web: ayuntamientopuertoplata.gob.do, en la pestaña de Planificación y Desarrollo).
El documento revela que entre 2003 y 2023 la superficie urbana del municipio aumentó en 28.03 kilómetros cuadrados y que el 46% de esa expansión ocurrió a partir de 2013. La ciudad concentró 55% del crecimiento, Maimón 22% y Yásica Arriba 13%, mientras que corredores como El Cupey y Guzmancito tuvieron una expansión acelerada en términos relativos.
El fenómeno también está registrado por la Oficina Nacional de Estadística. En el caso específico de la ciudad, el área urbanizada pasó de 15.52 kilómetros cuadrados en 2010 a 18.63 en 2022, un incremento de 3.11 kilómetros cuadrados, equivalente a 20% aproximadamente.
El problema
Hay pocos datos actualizados, pero la cuestión es que Puerto Plata ha crecido sin control. Esto significa que muchas comunidades se han expandido antes de que llegaran las calles adecuadas, el drenaje pluvial, el manejo de residuos, el transporte, los espacios públicos, los equipamientos comunitarios y otros servicios que necesita una ciudad moderna.
El resultado es que con la expansión han aumentado los problemas de los residentes: las calles saturadas, los desplazamientos más largos, el agua potable escasea, el saneamiento recibe mayor presión, la recolección de residuos es precaria y más costosa, los servicios públicos tienen que recorrer distancias mayores y hay que atender comunidades más diseminadas.
Debido a ese crecimiento también han aumentado los conflictos por usos del suelo: residencias próximas a actividades comerciales o productivas, negocios sin parqueos generando tapones, ocupaciones de espacios públicos y proyectos inmobiliarios que pueden entrar en tensión con áreas ambientalmente sensibles.
El costo ambiental
Puerto Plata tiene una particularidad: su territorio combina ciudad, montaña, costa, ríos, zonas agrícolas, áreas naturales y espacios de elevado valor turístico. Por eso, cada nueva decisión inmobiliaria puede modificar drenajes naturales, aumentar la impermeabilización del suelo, afectar cauces, reducir áreas verdes y elevar la presión sobre ecosistemas.
El PMOT señala, precisamente, que la expansión urbana dispersa está generando presión sobre ambientes estratégicos y zonas rurales productivas, con el riesgo de perder determinados espacios naturales y, además, aumentar la vulnerabilidad de las propias comunidades.
Una ciudad que ocupa terrenos sin considerar adecuadamente drenajes, pendientes, cauces y amenazas naturales termina pagando mucho más en obras de corrección, reparación de calles, infraestructura hidráulica y atención de emergencias. Es lo que está pasando con las tantas inundaciones que, cuando llueve torrencialmente, se registran en muchas áreas.
Hay que planificar
El problema no es construir, porque se necesitan viviendas, hoteles, comercios, industrias, servicios y nuevas inversiones. El asunto es hacerlo sin suficiente previsión para que el crecimiento sea compatible con la capacidad territorial del municipio.
Ahí radica la importancia del PMOT, un instrumento que clasifica el territorio, establece usos de suelo y define parámetros edificatorios, como alturas de hasta 14 pisos. Esto significa avanzar hacia reglas que determinen dónde puede crecer la ciudad, qué actividades pueden desarrollarse en cada zona y bajo qué condiciones puede construirse. Plantea equilibrar las dinámicas urbanas y rurales con la preservación del patrimonio natural y cultural.
El desafío de convertir el PMOT en realidad
La ciudadanía debe responder a la consulta pública de la Sala Capitular y decir cuál es el Puerto Plata que quiere. Luego, cuando el PMOT esté consensuado y aprobado, comenzará el verdadero reto que será aplicarlo de manera consistente, independientemente de los intereses particulares que puedan surgir.
Un ordenamiento territorial efectivo requiere coordinación entre Ayuntamiento, Gobierno central, empresas de servicios, organismos ambientales, autoridades de transporte, desarrolladores y comunitarios. También necesita información actualizada y mecanismos de fiscalización.
No tendría sentido clasificar un área como protegida si posteriormente se permite su ocupación irregular. Tampoco sería suficiente establecer densidades y parámetros de construcción si no existe capacidad para supervisar su cumplimiento. El PMOT debe convertirse, por tanto, en algo más que una herramienta cotidiana de administración municipal.
Una oportunidad para ordenar el futuro
El crecimiento de la ciudad ha creado problemas, pero también trae oportunidades. Puerto Plata dispone ahora de información territorial mucho más precisa para tomar decisiones: el atlas de la ONE permite visualizar la evolución de la mancha urbana, mientras el PMOT incorpora variables de suelo, infraestructura, ambiente, movilidad, vivienda, economía y riesgos, lo cual ayuda para que las decisiones respondan a una visión territorial común.
Pero el PMOT también debe mirar hacia la ciudad que ya existe. Puerto Plata no puede limitarse a decidir dónde crecerá; hay que adecuarla para que sea vivible para los residentes y más amigable para los cruceristas: hay que mejorar los barrios actuales, ampliar el acueducto, recuperar espacios públicos, reconstruir las casas victorianas deterioradas, aliviar los tapones del tránsito, tener más áreas verdes, corregir el drenaje, fortalecer la gestión de residuos y acercar servicios a las comunidades periféricas, entre otras cosas.
La convivencia también necesita reglas sociales. Las personas no deben arrojar residuos a las calles, cañadas y espacios públicos; hay que respetar aceras y áreas comunes; reducir actividades que generen ruido excesivo, mantener despejados los sistemas de desague frente a sus propiedades y denunciar construcciones u ocupaciones que puedan representar riesgos.
Los comercios y empresas pueden asumir mayores responsabilidades en materia de estacionamiento, manejo de residuos, seguridad y mantenimiento del entorno.
Las juntas de vecinos pueden desempeñar un papel más activo como espacios de mediación antes de que los conflictos lleguen a convertirse en enfrentamientos.
Y el Ayuntamiento tiene que fortalecer los mecanismos de información y participación ciudadana para que las personas conozcan las reglas territoriales y puedan plantear sus inquietudes antes de que los problemas se consoliden.
Regirse por el orden
La expansión territorial de Puerto Plata muestra que los problemas continúan. Ahora toca demostrar que el PMOT es parte de la solución.
El mayor beneficio estaría en conseguir que el municipio crezca de manera que los habitantes puedan vivir mejor, que los inversionistas encuentren reglas claras, que los barrios tengan servicios adecuados y que el patrimonio natural y urbano que sostiene buena parte de la economía local no sea sacrificado por decisiones aisladas.
Ordenar el territorio no significa frenar el crecimiento, sino evitar que éste termine convirtiéndose en el principal obstáculo para su propio desarrollo.

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