Editorial

Editorial 56 años siviendo a Puerto Y el pais

29 de enero de 2026 9:44 am Leído

Servir como Duarte cuando el deber no pide aplausos

Por Hilda Patricia Lagombra Polanco
El calendario dominicano tiene días que no son simples fechas, sino espejos incómodos. El
25 de enero, Día del Servidor Público, y el 26 de enero, natalicio de Juan Pablo Duarte, se
miran de frente como dos páginas que obligan a una revisión moral. Una habla del presente
administrativo del Estado; la otra, del ideal ético sobre el que se fundó la República. Entre
ambas surge una pregunta que no admite evasivas. ¿Estamos sirviendo o simplemente
ocupando cargos?
El servidor público no se define por un nombramiento ni por la duración de su puesto. Se
define por su conducta. Servir es una disciplina diaria, silenciosa, exigente. No hay gloria
en procesar expedientes, responder reclamos o resistir presiones, pero ahí se juega la
credibilidad del Estado. Cuando esa disciplina falla, el daño no es abstracto. Es humano,
social y profundo.
Por eso el 25 de enero no debería limitarse a actos protocolares ni a felicitaciones
automáticas. Debería ser un día de examen. Porque el servicio público no es un privilegio
decorativo, es una responsabilidad que compromete vidas reales. Un error administrativo
puede costar derechos; una omisión puede costar dignidad. El servidor auténtico no busca
aplausos ni excusas. Busca hacer lo correcto, incluso cuando incomoda.
En medio de escándalos de corrupción tan graves y vergonzosos como el de SENASA,
hablar de Duarte en el servicio público no es un recurso retórico. Es una necesidad urgente.
Cuando instituciones llamadas a proteger derechos básicos aparecen asociadas al desorden,
al abuso o a la opacidad, el silencio se convierte en complicidad. Y la evocación de Duarte
deja de ser simbólica para volverse incómodamente actual.
Duarte fue radical en algo que hoy parece olvidado. Lo público no se usa. Se cuida. No se
negocia. Se honra. Su visión de República no admitía la confusión entre intereses
personales y función estatal. Por eso, en tiempos donde la indignación ciudadana crece y la
confianza institucional se erosiona, el pensamiento duartiano funciona como una vara
incómoda. Mide. Y muchos no pasan la prueba.
El 26 de enero nos recuerda a un Duarte sin pedestal. Al joven que pensó una nación
cuando no existía, al hombre que renunció a ventajas personales para fundar principios
colectivos. Duarte no administró lo fácil ni se acomodó al poder. Construyó lo necesario. Y
lo hizo sin facturas pendientes ni discursos vacíos.
Entre el Día del Servidor Público y el natalicio de Duarte hay un hilo moral evidente.
Duarte no concibió el poder como botín ni el cargo como escudo. Habló de deberes, no de
privilegios. Exigió virtudes, no lealtades ciegas. Por eso, recordar a Duarte sin revisar cómo
se ejerce hoy el servicio público es un homenaje incompleto, casi hipócrita.

Editorial: 56 años de servicio a Puerto Plata y el país

Inquietos noveles que incursionaban en la comunicación, se propusieron crear un medio escrito que defendiera los intereses de Puerto Plata y despues de reuniones y encuentros por varios meses lo decidieron y el 26 de enero del 1970 vio la luz por primera vez, el periodiso El Faro que en principio se identificaba como El Veraz, pero meses mas tarde se reunieron para evaluar resultados y en ese encuentro decidieron ambiar el nombre e identificarlo como El Faro, partiendo del hecho de que Puerto Plata es un lugar que guia las embarcaciones de cualquier pais y bandera por la luz que mundialmente guias a los navegantes a puerto seguro identificado.

Escribir para un medio que se haya propuesto decir la verdad constituye un faro que en cada cronica guie a los lectores a puerto seguro, identificar el medio como El Faro es estar conscientes y preparado para hacerlo siempre pendando en Puerto Plata conscientes cada uno de los miembros que asumian la responsabilidad de cumplir con lo que se propusieron.

El Veraz es sinonimo de la verdad, pero los pregoneros del periodico unico de Puerto Plata no lo pronuciaban correctamente y creo confunsion y en aras de eliminarla adoptaron El Faro que para la epoca fue la guia principal de los puntos maritimo para ggiar a los navegantes y el 26 de enero nació el periódico el Faro, bajo la direccion de Rafael Alberto Brugal P. que era a la sazon el que contaba con mas experiencia en el periodismo, posicion que acepto por tratarse de un proyecto cuyo principal objetivo era defender los intereses de Puerto Plata.

Todos los miembros fueron nativo de la novia del Atlántico, lo hicieron con mucho interes y dedicaron tiempo y dinero. Además de Brugal, fueron iniciadores, Diego José Escaño, Fabio González, Sergio Cueto, Ramón Jerez Diaz, Carlos Luciano, Doctor Félix Castillo Plácido, Ramón Emilio Guerrero Collado, Félix González

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