Sarah Cruz
Maestra Educación
El docente no es quien corta selvas, sino quien riega los desiertos.
La labor docente tiene como responsabilidad, forjar líderes del presente y el futuro, pero
detrás de esos forjadores hay seres humanos de excelencia que buscan dejar un legado de
altos estándares.
Para llevar a cabo una buena labor docente, no basta con saber mucho; también se debe tener la
capacidad de transmitir a sus estudiantes las habilidades necesarias para que construyan su
propios conocimientos.
Así que, cuando hablamos de una buena labor docente debemos hablar de competencias, ya
que el mundo atraviesa cambios en diferentes niveles, por ejemplo: económico, político,
social,…; por lo que también los problemas que se enfrentan actualmente son vastos y
complejos.
Un ejemplo de complejidad en la actualidad, es la que vivimos con la pandemia que desde el
mes de marzo del 2020, nos cambió los planes en todos los ámbitos, ya que la clase pasó de
presencial a distancia, motivando así a una actualización curricular, ósea que lo que antes
necesitaba de una interacción física, ahora se hizo necesario buscar nuevos recursos para la
aplicación de la formación académica.
¿Cómo podríamos definir una labor docente exitosa de una que no lo fue? – Básicamente esto
concuerdas con el famoso maestro (Ken Blain), que explica que “es exitosa cuando se unen la
actitud docente, la buena disposición y la reflexión”, confirmando además que la buena labor
docente se construye valiéndose de estrategias y enseñanza que buscan desafiar
intelectualmente a los educandos y lograr un aprendizaje profundo, aún en medio de todas las
limitaciones exteriores que puedan encontrarse en el camino.
No es un secreto que los nuevos desafíos impuestos desde la sociedad al trabajo docente, ha
hecho que se replantee las competencias necesarias para realizar la labor pedagógica, pero
esto no quita los grandes esfuerzos que siguen haciendo cada uno de los maestros, para dar el
todo por el todo al sistema educativo.
Realmente en este artículo queremos replantearte las fortalezas y debilidades que se han
enfrentado desde la labor docente para obtener grandes resultados, y así pasar balance de los
éxitos que se han obtenido, y confirmar que el camino que se está trillando hacia el éxito
educativo está más fortalecido que nunca, gracias a personas que han decidido aplicar su don
de la enseñanza a favor del crecimiento formativo de otros seres humanos en potencia.
Se puede asegurar, que al final los únicos estándares que definirán una gran labor docente, es
cuando se observen los frutos en cada estudiante, en jóvenes que sus entornos le impulsan al
fracaso, pero gracias a un buen formador educativo se volvió un ente transformador en la
sociedad; impactando su entorno a través de una carrera técnica o universitaria, otros solo por
el hecho de convertirse en un ser humano más racional y empático.
¡Verdaderamente que la buena labor docente es parte de cada uno de los maestros que
conforman el sistema educativo Dominicano!



