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Santo Domingo, RD.

El jueves este diario dio a conocer al país una información escandalosa, extraída de una instancia judicial depositada por la Contraloría conforme a la cual, la piedra angular de un expediente del que desde hace meses se habla, es falsa, pues se trata de un documento interno de trámite, que nunca fue visto, ni firmado ni tramitado por el titular de ese órgano y, que según sus autores, tampoco contiene dictamen conclusivo.

El viernes el, Contralor declaró que se “llevaba bien con la PEPCA” pero confirmó lo expresado en el párrafo anterior –que alguien usurpó sus funciones– y, sin embargo, el sábado, el Licdo Wilson Camacho, declaró que en base a ese “informe”, con el que obtuvo decisiones judiciales e hizo oposiciones por ante el Ministerio de Hacienda, no autorizadas por la ley, ni por ningún Juez, habría sometimientos, algo que debe ser investigado por la titular, pues someter a procesos judiciales con pruebas ilícitas, es un delito feo y anunciarlo le permite a ella evitar la consumación del abuso del poder y la prevaricación.

Este lunes el país se entera de que el Supervisor General de la Procuraduría, procurador Juan Medina, designado por el Consejo Superior del Ministerio Público, ha sido suspendido por espiar –supuestamente– al Procurador General Adjunto, Pedro Amador, todo esto revela que algo no huele bien en la Procuraduría, órgano que debe representar la excelencia ética y el respeto a legalidad.
Al margen de la foto publicitaria que circuló profusamente en autobuses de “Miriam y Yeni”, lo cierto es que la Procuradora General de la República, desde afuera, algo nunca visto, parece enfrentar una insubordinación en toda regla en el Ministerio Público a la luz de la negativa de la segunda a cumplir una instrucción especial dictada por la primera mediante oficio de fecha 18 de marzo del 2022: Los memes y fotos que están circulando no hacen bien, es mejor retomar la calma.