Ceo lagombra
Retos o desafíos del pre adolescente en la sociedad actual
Al paso de la niñez a la adultez se le distingue como un largo periodo llamado
adolescencia, una transición del desarrollo que implica cambios físicos, cognitivos,
emocionales y sociales y que adopta distintas formas en diferentes escenarios
sociales, culturales y económicos.
Uno de los cambios importantes es el pre adolescencia, ya que en esta etapa del
crecimiento es en la que se pasa de la niñez a la adolescencia. La duración de
esta fase del desarrollo humano se sitúa entre los 8 y 12 años de edad. Durante
esta etapa, el niño experimenta importantes cambios físicos y psicológicos.
Cambios físicos:
Los primeros signos externos suelen ser el tejido de los pechos y el vello púbico
en las niñas y el aumento de los testículos en los niños. Los niños experimentan
un incremento de estatura y de su masa corporal. En el caso de las niñas, el
crecimiento es más explosivo, suele comenzar entre los 9 y 10 años y alcanza su
pico máximo a los 12.
Los cambios psicológicos y sociales más significativos son los siguientes:
La capacidad cognitiva y la percepción del tiempo varían. Durante la infancia, el
niño es incapaz de percibir en la mayoría de las ocasiones las consecuencias que
producirán sus actos en un futuro. El pre adolescente comienza a preocuparse y a
medir las posibles consecuencias de sus acciones.
Cambia la percepción y la forma de relacionarse con los demás. No solo va a
experimentar un deseo de mayor independencia y un desarraigo del núcleo
familiar en pro de amistades y otros entornos (actividades deportivas, profesores,
etcétera), sino que comenzará a ver el lado humano y más imperfecto de las
figuras de autoridad, dejará de idolatrar a estas figuras y comenzará a
cuestionarse sobre la autoridad de las mismas.
Análisis sobre la relación del pre adolescente con su entorno familiar
A esta edad los jóvenes tienen un poderoso agente de vinculación, puesto que
pasan más tiempo con sus compañeros y menos con su familia. Sin embargo, en
la mayoría de ellos los valores fundamentales permanecen más cercanos a los de
sus padres. Los adolescentes que viven con más seguridad son aquellos que
tienen una buena relación de apoyo con sus padres, dado que esos padres
procuran estar en sintonía con la manera en que los jóvenes se ven a sí mismos.
Es fundamental que los padres y madres sean conscientes de los obstáculos que
dificultan la comunicación con sus hijos y que intenten superarlos, pues una buena
comunicación es imprescindible para la satisfacción familiar y para el bienestar del
pre adolescente ya que en esta etapa los menores necesitan que sean
escuchados, acogidos y comprendidos por sus familias. La falta de comunicación
entre padres e hijos acostumbra a tener como resultados una relación cada vez
más distante, problemas de convivencia y tendencia al incumplimiento de las
normas de la casa.
Para prevenir las consecuencias que genera una comunicación no muy buena con
los hijos, los padres deberían optar por apartar un momento del día para dialogar
con ellos y escucharles atentamente todo lo que les aqueja o lo que les haya
pasado en la escuela y en todo su entorno. Mirarles a los ojos cuando ellos
hablan, decirles pasivamente las cosas que están mal y cómo podrían mejorarlas
y mejor aún, felicitarles cuando hacen algo bien hecho o actúan de la manera
correcta.
Autor(a): Zulaika Peralta Martínez
Referencias bibliográficas: https://es.scribd.com/document/403538454/LA-
PREADOLESCENCIA-2do-jb-docx


