Retos de los Docentes Para el Nuevo Año Escolar
Cheo Lagombra
En este mes de Agosto se inicia el año escolar 2024-2025. Para este primer mes el
calendario escolar tiene programado 21 días laborables, 16 para planificación y 5 para docencia,
pues las clases deben iniciarse el día 26, pero los docentes deben integrarse el 1 de Agosto.
Los primeros 16 días del mes son determinantes para el desarrollo del año escolar, ya que
se crea un espacio pedagógico, institucional de diálogo abierto de todo el personal docente de
cada centro educativo, con el propósito de evaluar los resultados de las prácticas pedagógicas
implementadas en el año escolar finalizado.
Los resultados obtenidos de las pruebas diagnósticas aplicadas en el 2022 no fueron los
esperados el ministro declaró que las inversiones estatales en materia de Educación no han
aportado nada al sistema ante la falta de autoridad en el rol de quienes ejercen en las escuelas,
como directores y maestros, y que estos deben poner más de su parte, es decir que la falta de
responsabilidad de esos docentes es la culpable de esos resultados. Como es su costumbre el
ministro sigue culpando a otros.
El reto para los equipos de gestión y coordinadores pedagógicos no solo en esos 16 días,
sino durante el desarrollo del año escolar, es demostrar que sus capacidades como docentes van
más allá de presentar habilidades para dominar el área de gestión que se les ha encargado, sino
que demuestren que saben hacer porque siempre han estado identificando situaciones
problemáticas y aplicando sus conocimientos para resolverlas y continuar aprendiendo,
demostrando así que sus aportes no son bajos señala el ministro.
Los compromisos y acuerdos que asuman esos equipos de gestión son
sustanciales. Esos compromisos se pueden muy bien describir construyendo matrices de
indicadores de verificación, precisas y sin ambigüedades que les señalen al docente una única
información, lo que implica que esta no pueda ser reinterpretada en otro contexto.
Naturalmente existen diversos tipos de indicadores de gestión, cada
uno con su función dentro de ese proceso. Algunos indicadores pueden estar orientados
a medir los resultados (indicadores de resultados), mientras que otros podrían estar más
centrados en los procesos (indicadores de procesos) o incluso medir los recursos

materiales de que dispone su escuela (indicadores de recursos). Estos últimos pueden
incluir desde libros de textos, material didáctico, herramientas tecnológicas, y equipos
audiovisuales, mobiliario escolar, y laboratorios. Asimismo, se pueden identificar indicadores
de calidad, de eficacia, dependiendo de la situación y las necesidades específicas de cada
centro educativo. Si los
equipos de gestión y los coordinadores pedagógicos logran que los docentes integren de
manera eficiente los contenidos en sus planes de clases de todas áreas programáticas, no solo
se puede superar el individualismo que a veces caracteriza el trabajo de algunos docentes, por
un trabajo cooperativo, que permita articular esos contenidos para dar coherencia y unidad al
sistema.
En el 2022 las pruebas diagnósticas no fueron censales, sino que se les aplicó a una muestra
de 197 centros educativos y a unos 6000 estudiantes de los sectores públicos y privados. Es
evidente que un número representativo de un porcentaje necesita un contexto.
Para emitir juicios más objetivos de cada uno de esos porcentajes de indicadores de logros
hay que tener presente que se encuentran vinculados a una variable en el grado de formación de
los estudiantes. Por ej. ¿Qué porcentaje de esa muestra cursaron el nivel inicial completo? ¿Qué
porcentajes de esos 197 centros contaban con los recursos materiales indispensables o las
condiciones de la planta física y el mobiliario? O los indicadores de eficiencia, eficacia y calidad
que guardan relación con los procesos de monitoreo y acompañamiento por parte de los asesores
técnicos distritales o regionales.
De los resultados de los hallazgos de un proceso evaluativo se pueden llegar a muchas
conclusiones, pero negar la realidad siempre lleva a no enfrentar los problemas y buscar
soluciones constructivas, la costumbre de negar le impide al ministerio asumir una posición
crítica, para debatir y mejorar la realidad que se vive en los centros educativos.


