El Presidente de la República dijo que al país no se le puede pedir magia y se declaró opuesto a levantar algunas de las restricciones; subrayó que hay que seguir esperando… hasta el aplanamiento de la curva de contagio. A su juicio están trabajando los sectores eléctrico, agropecuario, industrial, comercio y banca.
De ahí se desprende que solicitará renovar el Estado de Emergencia, algo que difícilmente la oposición apruebe, si recordamos lo siguiente: a) que en la última prórroga redujo a 17 días la declaratoria de Emergencia, b) que de ella depende el toque de queda que reduce los derechos civiles y políticos, convirtiéndose en un elemento contrario al proceso electoral, c) que hay senadores, comunicadores voceros del Gobierno y académicos, en un plan permanente, tendente a crear condiciones para que no haya elecciones y establecer un Gobierno de facto el 16 de agosto, pero sobre todo, porque aunque hay miedo atendible, ya no hay la situación de pánico del 17 de marzo y con 45 días encerrada, la gente bajo intensa presión social, psicológica, con su economía y la del país, quebradas, no tiene la misma disposición al mantener la Emergencia, y la presión social, psicológica y económica que sobre todo porque ya no hace falta debido a que los poderes constitucionales y legales normales le permiten al Presidente tomar las medidas que la situación requiera.


