Francisco Bienvenido Matos Herrera
Nos toca el honor, de referirnos a un ser humano que podría decirse sin lugar a equivocarnos, "Dios colocó sobre él sus ojos para que, dentro de su proyecto, luego de egresado de sus estudios superiores y hacer ejercer sus primeros años de su profesión en otros puntos del país, tomara el camino más indicado, como es la ruta, que como dicen quienes se dedican a transitar el mundo, "miró hacia una parte de nuestro país, como es esta novia del Atlántico, tierra de grandes hombres, Gregorio Luperón, entre los cuales cabe mencionar al general a quien debemos los dominicanos vivir, pues confidencialmente hoy conmemoramos los 146 años de restauración, que inicia con el grito del capotillo.
Es una figura respetada y admirada en Puerto Plata por su trayectoria en el campo profesional, intelectual y de servicio en las diferentes instituciones a las que pertenece, en calidad de miembro destacado y meritorio.
Es un hombre siempre dispuesto a servir a los demás, sin miramiento de clase social. Es una persona sencilla, humilde, trabajadora, afable, puntual y honrada.
Es de cuna muy humilde, pero siempre dispuesto a la superación profesional e intelectual, logró convertirse en un reputado médico cirujano de alto relieve por su consagración en el campo de la medicina, es un íntegro y excepcional ciudadano, por sus cualidades que lo adornan.
Desde muy temprana edad se vio precisado a tener que trabajar, para poder así ayudar a sus padres y costear sus estudios primarios en la Escuela Luisa Ozema Pellerano de su pueblo natal donde fue vendedor de maníes, limpiabotas, zapatos, billetero y, hasta, canillita de periódicos, en su comunidad de San José de Ocoa.
Realizó los estudios secundarios en el Liceo José Emilio Cáceres y trabajaba como panadero en una pequeña panadería propiedad de su familia.
En esos años colaboró en su pueblo natal de San José de Ocoa, con algunos clubes y ligas culturales, deportivas, sociales, etc.
Formó parte de la Sociedad San Vicente de Paúl, que, entre sus objetivos, uno era recoger recursos para donarlos a los más necesitados de los barrios.
También, se involucró en acción social con la iglesia Católica, ayudando a fundar un grupo estudiantil católico.
Colaboró con sacerdotes católicos, como los Padres Luis Quin y Arturo McKinney, en la formación de cooperativas de ahorros, créditos y consumos agrícolas, ayudó en la construcción de escuelas en la zona rural, donde se impartían conferencias y charlas sobre organización, trabajos comunitarios y caminos vecinales.
En su pueblo natal, por algunos años se dedicó al magisterio, posteriormente renunció al cargo de profesor para irse a Santo Domingo a estudiar Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, cuando apenas contaba con veinte años de edad, se marchó a estudiar sin tener los recursos económicos, pero dispuesto a afrontar las dificultades de ese tiempo que padecía el estudiante pobre. Sus familiares nunca creyeron que se haría médico.
Se graduó de Doctor en Medicina, el 30 de marzo de 1979, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Ya hecho un profesional de la Medicina, decide regresar nuevamente a San José de Ocoa y comienza a laborar en el Hospital de Maniel como médico ayudante, le sirvió a su pueblo con amor y cariño.
A los tres años es nombrado como Director del Hospital Rosa Duarte de la provincia de Elías Piña, logrando reorganizar a este.
Al año ganó un concurso en el Hospital Luis E. Aybar, de Santo Domingo, para participar en una especialidad de Cirugía General, ganando honores, llegando a ser Jefe del Grupo de Médicos Residentes, además en los hospitales Francisco Moscoso Puello, Darío Contreras y el Instituto de Dermatología.
De ahí pasó a Santiago al Hospital José María Cabral y Báez, auspiciado por la Universidad Católica Madre y Maestra, obteniendo su título de Médico Cirujano General. En ese hospital fue Jefe Residente de Cirugía y miembro del consejo de enseñanza.
Por insinuación del Doctor Víctor Lister, quien le aconsejó ir a ejercer la medicina a Puerto Plata en el Centro Médico Dr. Bournigal, llegando a la ciudad en fecha 2 de octubre de 1983.
El 07 de octubre de 1983, fue aceptado en calidad de Médico Cirujano, el Doctor Matos Herrera en el Centro Médico Dr. Bournigal, devengando un salario de RD$300.00 pesos mensuales.
El 01 de diciembre del 1984 se casó con la doctora Carmen Rosa Ureña García (hija de Apolinar Ureña y Aída García) y procrearon cuatro hijos: Aída Karina, Lic. En Administración de Empresas, Francisco del Rosario, Neurocirujano, José Gregorio, Médico y Rosa María Matos Ureña, Licda. En Diseño Gráfico.
Su primer hijo, Estanislao Matos Báez, es Lic. En Derecho y desempeña funciones administrativas dentro de la Clínica Dr. José Gregorio Hernández.



