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El pasado 5 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio por concluida a nivel global la pandemia provocada por el COVID-19

15 de mayo de 2023 5:39 am Leído
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El pasado 5 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio por concluida a nivel global la pandemia provocada por el COVID-19, pero la presencia del virus Sars-Cov-2 seguirá entre nosotros por mucho tiempo en diferentes renglones de la vida diaria.

A corto plazo, en el mundo se lidiará con los efectos económicos que todavía se arrastran por el complejo proceso de cierre total de la economía planetaria. A mediano tiempo sufriremos por los daños provocados por los retrasos en la educación de millones de estudiantes, además de los efectos secundarios insospechados de la enfermedad.

A largo plazo, la presencia del virus se sostendrá, porque no desaparecerá y se mantendrá "vivo" enfermando personas por décadas, aunque jamás de la manera en que lo hizo, pues será otra forma de gripe en la extensa lista de males que sufrimos los humanos.

La OMS estima que murieron entre 7 y 20 millones de personas, aunque no descarta que hayan sido muchos más por las disparidades en los diagnósticos a nivel global. Mientras, los costos económicos por las medidas durante la pandemia se arrastrarán por décadas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la pandemia costará a la economía global unos US$12.5 trillones de dólares hasta el 2024.

Es impredecible el futuro, para bien o para mal, de los severos cambios sociales que trajeron los pocos más de tres años de duración de la emergencia, como el trabajo remoto, los servicios a domicilio, la educación digital, las citas médicas por videollamadas, las transacciones digitales a todos niveles, el entretenimiento en el hogar, entre muchos otros.

Tampoco han quedado claras las medidas globales para enfrentar a futuro lo que la pandemia dejó en evidencia, como la fragilidad de los servicios sanitarios, la necesidad de mejorar la capacidad de respuesta para generar vacunas, la urgencia de recomponer el rol de la OMS, lo evidente de tener que generar y acordar mecanismos de contingencia a nivel mundial que sean rápidos y contundentes, entre otras.

Inicio en el país

El 1 de marzo de 2020 fue un día histórico, para mal. El turista italiano Claudio Pascualini, de 62 años, fue confirmado como el primer caso positivo al virus Sars-Cov-2 en la República Dominicana, lo que marcó el inicio de la pandemia por COVID-19, la cual, hasta el día de hoy, ha infectado a 661,131 pacientes, de los cuales, se recuperaron 656,711 y 4,384 fallecieron por la enfermedad en un periodo de tres años. A ellos se suman, sobre todo en los inicios, miles de dominicanos que abarrotaron los centros de salud y tuvieron que ser entubados para poder salvarles la vida.

Dieciséis días después, el 17 de marzo, mientras Pascualini recibía atenciones médicas en el Hospital Militar Ramón de Lara, el entonces presidente Danilo Medina anunció las primeras medidas restrictivas, que incluían el cierre de fronteras, la suspensión de actividades educativas y la cancelación de eventos públicos. Poco después, el Congreso decretó Estado de Emergencia y el 20 de marzo, Medina ordenó un toque de queda nocturno luego de que, en menos de un mes, 72 personas se infectaran en el país con el, hasta entonces, poco conocido y letal virus.

El plan nacional

Tras un cambio de gobierno y luego de casi un año de encierro, teletrabajo y pruebas nasales, el 14 de febrero de 2021, el nuevo presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña presentaron el Plan Nacional de Vacunación "Vacúnate RD", una apuesta arriesgada y costosa que probó con el tiempo su eficacia. Los mandatarios explicaron que el Gobierno tuvo que hacer operaciones más allá de los acuerdos establecidos en un primer momento, debido a que las compras no se podían efectuar hasta que las vacunas AstraZeneca y Sinovac fueran aprobadas por los organismos reguladores de los países fabricantes, en este caso, India y China.

Estas compras fueron posibles gracias a alianzas público-privadas con donaciones de ocho millones de dólares por parte de empresarios dominicanos. La vicepresidenta Peña indicó que el programa de inmunización contemplaba aplicar las vacunas a 7.8 millones de personas mayores de 18 años, para lo cual se necesitaban 15.6 millones de vacunas, pero, para garantizar la cobertura, el Gobierno optó por ordenar 21 millones.

El 23 de febrero de 2021, la vicepresidenta Raquel Peña recibió un lote de 768 mil dosis de vacunas Sinovac, procedentes de la República Popular China. El 6 de abril de 2021 llegó la primera carga con 91 mil dosis de vacunas AstraZeneca, recibidas a través del Mecanismo Covax. Inicialmente, el esquema de vacunación contemplaba solamente dos dosis, aplicadas con un intervalo de 30 días entre una y otra. A final de junio, el Gobierno autorizó una dosis de refuerzo, siempre y cuando fuera de una vacuna diferente a la de las dos primeras dosis. Durante ese mismo mes se recibieron 228,150 dosis de Pfizer, abriendo el rango de vacunación, ya que adolescentes de 12 años en adelante y embarazadas podían inocularse con este biológico.

Doce meses después, 1 de junio de 2022, se habilitó una cuarta dosis de refuerzo de manera opcional para mayores de 18 años. El 20 de marzo de 2023, Salud Pública dio inicio a la jornada de vacunación Pfizer en niños de 5 a 11 años de edad, con 300,000 dosis.

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