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Articuloa del profesor Cheo Labombra

14 de febrero de 2024 3:20 pm Leído
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Las elecciones son la espada de la sociedad en la actualidad, en razón de que son la mejor
manera para que los ciudadanos/as busquen y se encuentren representados. Las elecciones
municipales, son pilares de nuestra democracia, cobran un significado trascendental al
constituir el escenario donde se definen las autoridades que guiarán el destino de nuestros
municipios durante los próximos cuatro años. Esos comicios, lejos de ser un mero proceso
electoral, representan la construcción colectiva de una entidad política, en la que los munícipes
estamos más cerca de nuestras autoridades.
El Artículo 201 de la Constitución vigente señala que: El gobierno del Distrito Nacional y el
de los municipios estarán cada uno a cargo del ayuntamiento, constituido por dos órganos
complementarios entre sí, el Concejo de Regidores y la Alcaldía. El Concejo de Regidores es un
órgano exclusivamente normativo, reglamentario y de fiscalización integrado por regidores y
regidoras. Estos tendrán suplentes. La Alcaldía es el órgano ejecutivo encabezado por un alcalde
o alcaldesa, cuyo suplente se denominará vicealcalde o vicealcaldesa. De ahí la importancia de
saber elegir a esos funcionarios.
A partir del proceso de transformación iniciado en 1978, nuestro país decidió tomar el
sendero hacia una democratización efectiva y, en ese contexto, era indispensable dirigir
esfuerzos hacia la modernización y el fortalecimiento del sistema electoral, con el fin de
garantizar la sostenibilidad del nuevo régimen político establecido.

En este sentido se transformó el sistema electoral. Durante el periodo de 1978-1994,
la elección de los gobernantes por parte de los ciudadanos/as era única. Es decir, las elecciones
presidenciales, congresuales y municipales eran concurrentes; en la misma boleta electoral se
encontraban los candidatos presidenciales, congresuales y los municipales. Los diputados eran
elegidos por arrastre y la proporción de votos requeridos para ganar las elecciones era por
mayoría simple.
Como consecuencia de la crisis electoral de 1994 se transformó el sistema electoral, las
elecciones municipales se separaron de las presidenciales y congresuales. La importancia de
unas elecciones periódicas, justas, confiables y competitivas, se reconoce como uno de los
principales instrumentos procedimentales que tienen las democracias contemporáneas.

Si bien la democracia no queda reducida solo a los procesos electorales, estos son el
mecanismo para que los ciudadanos/as puedan ejercer su poder de intervenir en las decisiones
políticas mediante la selección de sus representantes, de manera que puedan, o renovar o revocar

el mandato al reafirmar o rechazar las formas y objetivos de sus acciones para abrir paso a otro
tipo de propuestas y políticas de gobierno
Aunque los alcaldes y directores de distrito tienen menor poder que el presidente, pero son
los funcionarios que vemos en nuestras calles y a los que con más facilidad podemos abordar y
comunicarle la problemática que necesitamos resolver.
Las elecciones municipales no son simplemente la consulta a la ciudadanía sobre la
escogencia del alcalde o alcaldesa o los directores de distritos municipales. Cada voto también
determina la composición de regidores y vocales, roles que en conjunto, configuran el
entramado de decisiones que impactan directamente en la cotidianidad del municipio.
Reconocer la complejidad e interconexión de estas responsabilidades refuerza la importancia de
una participación ciudadana informada y activa.
Si queremos un Estado centralizado, donde todas las decisiones que impactan a todo el país
se tomen desde Santo Domingo, o si por el contrario que cada municipio empiece a buscar los
medios para su desarrollo, eso se logra a través de la descentralización fortaleciendo a los
gobiernos municipales.
De ahí que la consulta electoral de este domingo 18, es la ventana que debe guiar a los
munícipes hacia la elección de quiénes deben dirigir nuestros municipios. Es crucial que
votemos informados para reflexionar por las opciones que nos ofertan los partidos y
agrupaciones políticas. Como es natural tenemos varias opciones, pues son 34 partidos y ocho
movimientos políticos que nos están ofertando villas y castillas, muchas de ellas imposibles de
realizar por la cantidad de recursos que manejan. La elección no es fácil pero la información está
a nuestro alcance, solo basta con tomarse el tiempo para considerar las posibles opciones.

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