Anclados en el presente, procuramos con frecuencia la solución a los problemas

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Edgar Lantigua

Anclados en el presente, procuramos con frecuencia la solución a los problemas actuales sin detenernos a examinar sus origines y las historias de las que proceden las penurias del presente.

Mientras el mundo se concentra en los rigores de la guerra en Ucrania, los avances de ese país frente al ejército ruso, estamos más preocupados por si Europa tendrá suficiente gas para hacer frente al invierno, que en los cientos que mueren diariamente, en verano y en otoño, a fuego limpio, en Haití.

Haití es hoy, el principal escenario del horror de todo el hemisferio en donde las bandas controlan amplias zonas de su territorio, incapaz de abocarse a un proceso electoral, con un aparato legislativo en el limbo, una justicia diezmada, reino controlado por la muerte, que asola a empresarios, periodistas, ciudadanos comunes y ya sabemos que hasta a su último presidente electo.

Juan Bosch en Composición Social Dominicana, explicó la naturaleza de la revolución que dio origen a esa nación, que fue simultáneamente una guerra social, una guerra racial, una guerra civil, una guerra internacional, “que culminó en la creación de la primera república negra del mundo”.

Bosch señala con datos del historiador Antonio Sánchez Valverde, la que, para nosotros es, una de las causas principales del drama haitiano, la justa lucha para liberar a los esclavos destruyó la estructura productiva que existía.

La colonia que antes de la revolución exportó casi 700 mil quintales de azúcar y generó 12 millones de pesos fuertes, concluida la revolución no exportaba ni 100 quintales. La justa lucha destruyó el naciente desarrollo capitalista. Ya sabemos lo que pasa allí donde no hay producción. Pobreza todavía le llaman.

El expresidente Leonel Fernández afirmó el domingo que la situación actual de ese país es de absoluto colapso institucional, un peligro para la seguridad nacional.

El presidente Luis Abinader dispuso el impedimento de entrada al país del ex primer ministro Claude Joseph junto a los líderes de las bandas que controlan Haití.

El año pasado, fui de los primeros en calificar de insolentes las declaraciones de Joseph sobre el llamado del presidente a la comunidad internacional para intervenir en la crisis haitiana. Como Bosch hizo popular la frase de Martí de que en política hay cosas que se ven y cosas que no se ven, supone uno que el gobierno sabe cosas que lo llevan a poner al ex canciller en el mismo paquete que a los jefes de las bandas, lo que ha provocado reacciones en la clase política de Haití. Es bueno recordar que Joseph que es el aspirante presidencial de Haití con mayor activismo, recurre hoy a la lucha contra el “racismo” dominicano, apelando a las emociones primarias, como Trump, y otros populistas, recurso táctico que apela al origen mismo de su nación.

Abinader se reunirá este jueves con la vicepresidenta de Estados Unidos Kamala Harris, la crisis de Haití será un tema central, oportunidad única para lograr una mejor respuesta de ese país a la crisis.

Alejo Carpentier en El reino de este mundo, novela que aborda la génesis de la rebelión de los esclavos en Haití dice que: “la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es”.

Más allá de Claude Joseph y el colapso institucional, la grandeza del pueblo dominicano está en querer mejorar la situación de Haití, con la ayuda internacional ante su incierto destino.