El Departamento de Estado de los Estados Unidos recoge en su informe de inversión extranjera sobre República Dominicana las quejas de inversionistas que señalan al país como un destino que tiene acusaciones de corrupción generalizada con solicitudes de sobornos.
Los inversionistas manifiestan retrasos en los pagos del Gobierno, aplicación deficiente de los derechos de propiedad intelectual, obstáculos burocráticos, procesos judiciales y administrativos lentos, a veces sesgados, procedimientos atípicos en la valoración en aduanas y en la clasificación de las importaciones.
Aquí el resumen ejecutivo del informe
La Inversión Extranjera Directa (IED) juega un papel importante para la economía dominicana, y la República Dominicana es uno de los principales receptores de IED en el Caribe y Centroamérica.
El gobierno busca activamente la IED con generosas exenciones fiscales y otros incentivos para atraer empresas al país. Históricamente, los sectores de turismo, inmobiliario, telecomunicaciones, zonas francas, minería y financiamiento son los principales receptores de IED.
En enero de 2020, el Gobierno anunció un plan especial de incentivos para promover inversiones de alta calidad en turismo e infraestructura en la región suroeste y, en febrero de 2020, aprobó una Ley de
Asociación Público Privada para catalizar el crecimiento económico impulsado por el sector privado.
Además de los incentivos financieros, la membresía del país en el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica-República Dominicana (CAFTA-DR) es una de las mayores ventajas para los inversionistas extranjeros. Los observadores atribuyen al acuerdo el aumento de la competencia, el fortalecimiento del estado de derecho y la ampliación del acceso a productos de calidad en República Dominicana.
Estados Unidos sigue siendo el mayor inversor en República Dominicana. El CAFTA-DR incluye protecciones para los inversionistas extranjeros de los estados miembros, incluidos los mecanismos para la resolución de disputas.
A pesar de los impactos macroeconómicos negativos de la pandemia, los indicadores internacionales de competitividad y transparencia de la República Dominicana se mantuvieron estables.
Los inversionistas extranjeros informan de numerosos problemas sistémicos en la República Dominicana y citan la falta de reglas claras y estandarizadas para competir y la falta de aplicación de las reglas existentes.
Las quejas incluyen acusaciones de corrupción generalizada; solicitudes de sobornos; retrasos en los pagos del Gobierno; aplicación deficiente de los derechos de propiedad intelectual; obstáculos burocráticos; procesos judiciales y administrativos lentos y a veces sesgados localmente, y procedimientos atípicos en la valoración en aduana y la clasificación de las importaciones.


