Año escolar 2026-2027, educar también es responsabilidad de los padres
Por Hilda Patricia Lagombra Polanco
El inicio de un nuevo año escolar siempre trae consigo una mezcla de emociones. Los niños
estrenan mochilas, uniformes, zapatos y cuadernos; los padres hacen malabares con los gastos;
los maestros se preparan para recibir a sus alumnos y las escuelas vuelven a llenarse de voces,
carreras y sueños.
Pero entre las compras, los horarios y los preparativos hay algo mucho más importante que a
veces olvidamos. La educación de nuestros hijos no comienza en la escuela. Comienza en
casa.
La escuela enseña matemáticas, ciencias, lengua, historia y muchas otras materias. Pero hay
lecciones que ningún libro puede enseñar si no vienen acompañadas del ejemplo familiar.
Respetar, cumplir con la palabra, saludar, escuchar, ser responsable, cuidar lo ajeno, tratar bien a
los demás y entender que toda acción tiene consecuencias.
Por eso, al comenzar el año escolar 2026-2027, los padres tenemos que preguntarnos algo más
profundo que cuánto costarán los útiles. ¿Qué estamos haciendo para que nuestros hijos sean
mejores personas?
No basta con comprar el uniforme, preparar la mochila y llevarlos el primer día. Tampoco basta
con entregarles un teléfono celular para mantenerlos entretenidos mientras nosotros resolvemos
nuestras ocupaciones. Criar exige presencia. Exige tiempo. Exige límites.
Y aquí debemos ser claros. Poner límites también es una forma de amar.
Vivimos en una época en la que algunos padres tienen miedo de decirles “no” a sus hijos. Temen
que se molesten, que los consideren anticuados o que otros niños tengan más libertad. Pero un
hijo no necesita padres que quieran caerle bien todo el tiempo. Necesita padres que tengan el
valor de corregirlo cuando sea necesario. La escuela no puede convertirse en el lugar donde se
intenta corregir todo lo que no se enseñó en casa.
Un maestro no puede ser, al mismo tiempo, educador, orientador, psicólogo, padre y vigilante.
Su responsabilidad es enorme, pero tiene límites. Cuando un niño llega al aula sin normas, sin
respeto por la autoridad, sin hábitos de estudio y convencido de que puede hacer lo que quiera, el
problema no nació en la escuela. También debemos recuperar algo que parece sencillo, pero que
hemos ido perdiendo. Preguntarles a nuestros hijos cómo les fue en la escuela.
No como una pregunta automática mientras miramos el teléfono, sino interesándonos
verdaderamente por su respuesta. ¿Qué aprendiste? ¿Con quién jugaste? ¿Hubo algún problema?
¿Cómo trataste a tus compañeros? ¿Cómo te trataron? ¿Qué fue lo que más te gustó? ¿Qué no
entendiste?
Esas conversaciones aparentemente pequeñas pueden convertirse en grandes puertas hacia el
mundo de nuestros hijos.
También debemos prestar atención a lo que consumen en las redes sociales. Nuestros hijos están
creciendo en un mundo donde tienen acceso, desde muy temprano, a contenidos que muchas
veces no están preparados para comprender. Un teléfono sin supervisión puede convertirse en
una ventana abierta hacia lugares donde ningún padre permitiría que su hijo entrara
físicamente.
Supervisar no significa perseguir. Significa proteger.
Y proteger también implica enseñarles a nuestros hijos que estudiar es una responsabilidad, no
un castigo. Que llegar temprano importa. Que cumplir con las tareas importa. Que respetar al
profesor importa. Que equivocarse no es fracasar, siempre que exista disposición para aprender.
A los padres también nos corresponde trabajar de la mano con los docentes. No esperar a que
aparezca un problema para acudir a la escuela. La comunicación entre familia y escuela debe ser
permanente, respetuosa y sincera.
Este nuevo año escolar puede ser una oportunidad para empezar de nuevo. Para establecer
horarios, reducir distracciones, recuperar el hábito de leer, compartir más tiempo en familia y
enseñar con el ejemplo.
Porque nuestros hijos no necesitan padres perfectos. Necesitan padres presentes, firmes,
afectuosos y responsables.
El uniforme se ensucia. Los cuadernos se terminan. Los zapatos se gastan. Pero los valores que
enseñemos en casa pueden acompañar a nuestros hijos durante toda la vida.
Que este inicio del año escolar 2026-2027 no sea solamente el regreso a las aulas.
Que sea también el regreso de los padres a una tarea que nadie puede delegar. Educar a sus
hijos.


