Uncategorized

Puerto Plata: el renacer del Fénix y el reto de mantenerse unida.

15 de junio de 2026 11:02 am Leído
Imagen predeterminada

Puerto Plata: el renacer del Fénix y el
reto de mantenerse unida.

A propósito de la reciente creación de Pro-Norte
Por Sergio Cueto Ex director El Faro
Puerto Plata, como el legendario Fénix que resurge de sus
propias cenizas, es un destino turístico que está recuperando su
protagonismo. Tras experimentar un marcado descenso en la
llegada de cruceros y en el sector hotelero, la provincia vive hoy
uno de los momentos más auspiciosos de su historia reciente.

Las cifras hablan por sí solas. Durante junio de 2026 están
programadas 30 escalas de cruceros en sus dos modernas
terminales: 17 en Amber Cove y 13 en Taíno Bay. De acuerdo
con la Autoridad Portuaria Dominicana, este volumen representa
un incremento de un 20 % respecto al mismo período del año
anterior y constituye un récord mensual para el sistema portuario
nacional. Detrás de esos números hay miles de visitantes, una

intensa dinámica comercial y una inyección constante de recursos
que impacta a múltiples sectores de la economía local.

Cada buque turístico que atraca en la bahía moviliza una extensa
cadena de valor. Transportistas, comerciantes, artesanos, guías
turísticos, restaurantes, operadores de excursiones y pequeños
emprendedores encuentran nuevas oportunidades de ingresos.
La actividad económica se multiplica, aumenta la demanda de
servicios y se fortalece el tejido productivo de la provincia.

Sin embargo, el crecimiento económico no siempre se traduce
automáticamente en bienestar compartido. Cuando se deja
exclusivamente a la lógica de los intereses particulares, sus
beneficios suelen distribuirse de manera desigual. Algunos
sectores acumulan mayores ventajas, mientras otros continúan
enfrentando dificultades para incorporarse a la nueva
prosperidad.

Más preocupante aún es que, dentro de los propios grupos
favorecidos por este auge, comienzan a manifestarse divisiones y
rivalidades. En lugar de consolidar esfuerzos comunes para
aprovechar el extraordinario momento que vive Puerto Plata,
surgen señales de fragmentación entre sectores empresariales
que parecen avanzar por caminos separados. Aunque sus
discursos apelan a la promoción de inversiones y al desarrollo, la

aparición de facciones y agendas divergentes genera inquietud
sobre el rumbo colectivo.

La historia, la experiencia y hasta la sabiduría popular advierten
sobre los riesgos de ese escenario. La conocida expresión de raíz
bíblica —«una casa dividida contra sí misma no puede
sostenerse»— mantiene plena vigencia porque describe una
verdad universal: las fracturas internas suelen causar más daño
que los desafíos externos.

Las diferencias de opinión son naturales e incluso necesarias

Puerto Plata: el renacer del Fénix y el
reto de mantenerse unida.

A propósito de la reciente creación de Pro-Norte
Por Sergio Cueto
Puerto Plata, como el legendario Fénix que resurge de sus
propias cenizas, es un destino turístico que está recuperando su
protagonismo. Tras experimentar un marcado descenso en la
llegada de cruceros y en el sector hotelero, la provincia vive hoy
uno de los momentos más auspiciosos de su historia reciente.

Las cifras hablan por sí solas. Durante junio de 2026 están
programadas 30 escalas de cruceros en sus dos modernas
terminales: 17 en Amber Cove y 13 en Taíno Bay. De acuerdo
con la Autoridad Portuaria Dominicana, este volumen representa
un incremento de un 20 % respecto al mismo período del año
anterior y constituye un récord mensual para el sistema portuario
nacional. Detrás de esos números hay miles de visitantes, una

intensa dinámica comercial y una inyección constante de recursos
que impacta a múltiples sectores de la economía local.

Cada buque turístico que atraca en la bahía moviliza una extensa
cadena de valor. Transportistas, comerciantes, artesanos, guías
turísticos, restaurantes, operadores de excursiones y pequeños
emprendedores encuentran nuevas oportunidades de ingresos.
La actividad económica se multiplica, aumenta la demanda de
servicios y se fortalece el tejido productivo de la provincia.

Sin embargo, el crecimiento económico no siempre se traduce
automáticamente en bienestar compartido. Cuando se deja
exclusivamente a la lógica de los intereses particulares, sus
beneficios suelen distribuirse de manera desigual. Algunos
sectores acumulan mayores ventajas, mientras otros continúan
enfrentando dificultades para incorporarse a la nueva
prosperidad.

Más preocupante aún es que, dentro de los propios grupos
favorecidos por este auge, comienzan a manifestarse divisiones y
rivalidades. En lugar de consolidar esfuerzos comunes para
aprovechar el extraordinario momento que vive Puerto Plata,
surgen señales de fragmentación entre sectores empresariales
que parecen avanzar por caminos separados. Aunque sus
discursos apelan a la promoción de inversiones y al desarrollo, la

aparición de facciones y agendas divergentes genera inquietud
sobre el rumbo colectivo.

La historia, la experiencia y hasta la sabiduría popular advierten
sobre los riesgos de ese escenario. La conocida expresión de raíz
bíblica —«una casa dividida contra sí misma no puede
sostenerse»— mantiene plena vigencia porque describe una
verdad universal: las fracturas internas suelen causar más daño
que los desafíos externos.

Las diferencias de opinión son naturales e incluso necesarias
para el progreso. Lo peligroso es cuando esas diferencias
evolucionan hacia la desconfianza, el enfrentamiento y la
incapacidad de construir consensos. Allí donde deberían
levantarse puentes, aparecen barreras; donde debería prevalecer
la cooperación, surgen antagonismos.

Puerto Plata vive una oportunidad histórica. Su renacimiento
turístico es una realidad palpable, pero su avance y permanencia
dependen de la capacidad de sus actores para actuar con visión
de futuro. Más que competir por beneficios y parcelas de poder, el
momento exige alianzas, diálogo y compromisos. Porque el
verdadero éxito de Puerto Plata no está únicamente en recibir
más cruceros y ampliar su portafolio de hoteles, sino en lograr
que ese progreso sea sostenible y se convierta en desarrollo
humano, cohesión social y prosperidad compartida para todos.

para el progreso. Lo peligroso es cuando esas diferencias
evolucionan hacia la desconfianza, el enfrentamiento y la
incapacidad de construir consensos. Allí donde deberían
levantarse puentes, aparecen barreras; donde debería prevalecer
la cooperación, surgen antagonismos.

Puerto Plata vive una oportunidad histórica. Su renacimiento
turístico es una realidad palpable, pero su avance y permanencia
dependen de la capacidad de sus actores para actuar con visión
de futuro. Más que competir por beneficios y parcelas de poder, el
momento exige alianzas, diálogo y compromisos. Porque el
verdadero éxito de Puerto Plata no está únicamente en recibir
más cruceros y ampliar su portafolio de hoteles, sino en lograr
que ese progreso sea sostenible y se convierta en desarrollo
humano, cohesión social y prosperidad compartida para todos.

Noticias Relacionadas