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Artículo, Responsabilidad Civil de los Padre, Cheo Lagombra, Profesor Educación

14 de enero de 2025 3:01 pm Leído
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La Responsabilidad Civil de los Padres por el Consumo de Alcohol de sus
hijos

Cheo Lagombra
Las bebidas alcohólicas han sido consumidas y disfrutadas desde la antigüedad y la mayoría de
personas lo han hecho y lo hacen de manera moderada, sobre todo, cuando se trata de bebidas
destiladas como el ron y el whisky o de bebidas fermentadas como la cerveza y el vino, que son las
de mayor consumo en nuestro país. El consumo de bebidas en adultos con buena salud de manera
equilibrada es aceptable, aunque también son conocidos los efectos de su abuso.
El alcohol tiene efectos generalizables a todas las edades, alterando la fisiología y las funciones
neuropsicológicas. En los adolescentes por ejemplo, puede disparar trastornos psiquiátricos,
trastornos de conducta, inadaptación social y moral, interferir en su funcionamiento académico, y
en el desarrollo de su personalidad.
Cada año, al concluir el feriado de Navidad y Año Nuevo, es frecuente encontrarnos en los
medios de comunicación con la desagradable noticia de que decenas de niños y
adolescentes resultan intoxicados por la ingestión de bebidas alcohólicas. De acuerdo con los datos
que ha ofrecido el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) en las fiestas de Noche Buena de
este año se intoxicaron 21 menores entre las edades de 13 y 17 años. Entre los cuales se encuentra
un niño de 1 año y otro de 7. Esta cifra aumentó a 73 durante el asueto por Año Nuevo, con
edades entre 13 y 17 años, para un total de 94 menores en ambas festividades.
Este aumento en los casos de intoxicación por alcohol en niños durante las festividades
navideñas sus padres podrían enfrentar sanciones judiciales. Según reportes del Servicio Nacional
de Salud (SNS), los padres o tutores de los menores intoxicados podrían enfrentar penas de prisión
de entre 5 y 10 años, dependiendo de la gravedad del caso
Aunque los datos que ofrece el COE se limitan a señalar la edad de los menores sin señalar que
porcentaje se intoxicaron en sus hogares ya que hay que tener el cuenta la responsabilidad civil de
los que brindan bebidas alcohólicas. Si el adolescente se acostumbra a ver un elevado consumo de
alcohol en el ambiente familiar o no tiene una percepción clara de las consecuencias sobre su
ingesta, se vuelve más vulnerable a consumir alcohol de forma más prematura. Lo mismo ocurre si
no hay una contingencia inmediata por parte de los padres hacía el menor cuando dicho consumo
se ha producido.
Desde hace algún tiempo el consumo de alcohol de los menores en sus hogares estaba
aceptado en la celebración de cumpleaños, bodas o los 15 de la princesa de la casa y en las
festividades decembrinas, sin considerarse esta práctica como mala educación, dado que el consumo
de alcohol de forma moderada es una práctica aceptada en nuestra sociedad, aunque en algunas

ocasiones entre menores significa una especie de “ritual” de ingreso a la edad adulta.

En la República Dominicana, la publicidad de las bebidas alcohólicas se presenta en
los medios de comunicación como un mecanismo aceptable. A pesar de estas influencias, los padres
deben marcar la diferencia expresando unas expectativas claras a sus hijos sobre el alcohol,
estableciendo límites de manera coherente y vigilándolos. Por otro lado, los adolescentes cuyos
familiares beben en exceso pueden pensar que este comportamiento es aceptable.

Nuestros hijos no solo aprenden de lo que les decimos sino también de lo que
hacemos, sin embargo, no siempre se conoce hasta qué punto podría existir dicha influencia en
etapas claves como la adolescencia en las que, en principio, los padres son la fuente de referencia y
ejercen un potente modelado. Las actitudes, los hábitos y las opiniones del ambiente familiar en
todo lo referente al alcohol y su consumo determinan la percepción del niño y el adolescente y
cómo se posicionará en el futuro ante este tema.

El Código del menor (Ley 136-03), sobre la Protección de Niños, Niñas y
Adolescentes, establece que el Estado, junto con la sociedad, debe garantizar políticas y programas
de prevención contra el uso ilícito de sustancias alcohólicas, estupefacientes y sicotrópicas y en su
artículo 33, responsabiliza a los padres de la integridad y el bienestar de sus hijos, así como de los
daños causados a estos mientras ejerzan su autoridad parental. Además el artículo 22 prohíbe las
ventas y el 23 prohíbe la entrada a los lugares de expendio de ese tipo de bebidas a menores.

Aunque la formación que puedan ofrecer los padres a un
adolescente no resulta fácil, es importante recordar que aún puede tener un gran impacto en las
decisiones que toman sus hijos e hijas, en especial durante la preadolescencia y en los primeros años
de la adolescencia Una buena relación padres e hijos predice un inicio tardío del
consumo de alcohol, mientras que un estilo educativo parental permisivo, la falta de supervisión o la
sobreprotección y la falta de afecto son variables significativas, aunque la influencia del ambiente
familiar se va reduciendo a favor de la influencia del contexto social. Y en ese sentido, las amistades,
los medios de comunicación y las redes

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