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Modificacion de la Constitución y el nuevo procurador

28 de octubre de 2024 10:20 am Leído
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Nuevo procedimiento de escogencia del Procurador es ridículo y decepcionante

Por David R. Lorenzo

La nueva Constitución de la República Dominicana promulgada este domingo 27 de
octubre del 2024, se puede decir que en sentido general es un paso de avance para la
democracia dominicana, pero no así en lo que tiene que ver con la nueva escogencia del
Procurador General de la República.
Luis Abinader cuando llegó por primera vez a la presidencia de la República Dominicana el
16 de agosto del 2020, cumplió con su promesa de escoger un procurador general de la
República independiente, que pudiera actuar sin tener que rendir cuentas al Poder
Ejecutivo.
En esa tesitura el mandatario designó a la reputada jueza Miriam Germán Brito como
procuradora General de la República, y a los procuradores adjuntos, Wilson Camacho y
Yenny Berenice Aquino, como director de la Procuraduría Especializada de Persecución de
la Corrupción Administrativa (Pepca) y directora general de Persecución del Ministerio
Público, respectivamente.
En sentido general ese equipo junto a los demás procuradores adjuntos han realizado un
trabajo valorado como positivo por una gran parte de la población dominicana, por el
combate a la corrupción, el narcotráfico y la delincuencia organizada, siendo esta área,
donde el actual gobierno ha sacado buenas notas.
Pese a eso, el Presidente Abinader prometió que en la reforma constitucional aprobada por
la Asamblea Revisora, se contemplaría un procedimiento para escoger al titular de la
procuraduría alejado de las influencias políticas, que diera como resultando la escogencia
de un funcionario totalmente independiente.
Pero, al promulgarse la nueva Carta Magna, lo que se establece es que el procurador
general ya no será nombrado por decreto por el Poder Ejecutivo, sino por el Consejo de la
Magistratura tras una propuesta en ese sentido del presidente.
Eso significa, que la diferencia es casi insignificante, porque seguirá siendo el Presidente de
la República quien propondrá al procurador general de la República, con la única variante,
que su propuesta la someterá al Consejo Nacional de la Magistratura, un organismo que
regularmente actúa de acuerdo a los dictámenes del Poder Ejecutivo.
Por tanto, habrá que tener suerte de que el mandatario de turno no sea otro corrupto más.
Otra parte negativa es que el funcionario judicial sería nombrado por 2 años, por lo que, si
se porta mal y comienza a “pasarse de la raya”, podría no seguir en el cargo.

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En comparación con otros países latinoamericanos, podemos encontrar mejores sistemas
para nombrar a tan importante funcionario, que le dan mayor autonomía para actuar de
manera independiente aún contra los presidentes de turnos.
Por ejemplo, en el Perú, el artículo 158 de la Constitución dice: “El Ministerio Público es
autónomo. El Fiscal de la Nación lo preside. Es elegido por la Junta de Fiscales Supremos.
El cargo de Fiscal de la Nación dura tres años, y es prorrogable por reelección, sólo por
otros dos”
Es por esa razón, que en ese país andino todos los presidentes de los últimos 20 años, han
sido investigados, perseguidos o sometidos a la justicia, aún durante el ejercicio de sus
mandatos, por corrupción o permitir la corrupción, incluyendo a la actual, Dina Boluarte.
En Bolivia, el artículo 227 de la Constitución establece que “el fiscal General del Estado
se designará por dos tercios de votos de los miembros presentes de la Asamblea Legislativa
Plurinacional”.
En Brasil el numeral 1, del artículo 128 de la Constituci[on dice que “El Ministerio Público
de la Unión tiene por jefe al Procurador General de la república, nombrado por el
Presidente de la república entre los integrantes de la carrera, mayores de treinta y cinco
años, después de la aprobación de su nominación por la mayoría absoluta de los miembros
del Senado Federal, para un mandato de dos años, permitiéndose una renovación”.
Visto esos y otros casos, entiendo que para un mayor fortalecimiento de la justicia, no sólo
se necesita escoger un procurador general de la República con buenos requisitos, capacidad
y calidad moral, sino también, que sea percibido como independiente, que el método de
escogencia sea lo más alejado posible de la influencia política y que sea creíble por los
ciudadanos.
Entonces, por ausencia de esos elementos, creo que el nuevo sistema de elección del
Procurador General de la República es más de lo mismo, sigue estando sujeto al criterio
del Presidente de turno, quien pudiera ser un hombre honesto, pero también otro corrupto,
continúa conteniento un alto componente político, y por tanto, es un sistema ridículo,
decepcionante y un nuevo engaño de la clase política al pueblo dominicano.

Post data: El autor es abogado y periodista de la República Dominicana

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