En el Umbral de un Nuevo Año Electoral
Este año trae consigo la trascendental cita de las elecciones municipales, presidenciales y congresuales. Más allá de quién asuma la presidencia y del partido vencedor, se vislumbra la imperiosa necesidad de afrontar una reforma fiscal integral, anhelada y postergada en su ejecución debido al costo político que implica, una realidad reconocida por los últimos gobiernos.
Esta reforma va más allá de la mera identificación de nuevas fuentes de recaudación fiscal, como se hizo en el pasado. En esta ocasión, es imperativo corregir las distorsiones existentes y eliminar los privilegios e injusticias que han caracterizado al sistema fiscal, convirtiéndolo en uno de los menos equitativos e injustos de la región. La meta debe ser que los sectores de mayores ingresos contribuyan de manera proporcionalmente significativa al fisco, desplazando la carga impositiva de los menos pudientes y vulnerables, quienes actualmente aportan más mediante impuestos indirectos.
El país enfrenta no solo el desafío de una inflación creciente sino también una deuda social acumulada y una deuda pública consolidada que asciende a unos 75 mil millones de dólares, prácticamente la totalidad del Producto Interno Bruto (PIB). A pesar de este panorama, la presión fiscal se mantiene en un modesto 14%. Urge eliminar exoneraciones, exenciones y privilegios que, por años, han beneficiado a diversos sectores de la economía, como zonas francas, turismo, generadores eléctricos y minería. Estos beneficios, ya obsoletos, representan una pérdida de ingresos para el Estado de casi 300,000 millones de pesos anuales, equivalente al 4.5% del PIB. No se puede permitir que el Gobierno continúe favoreciendo a ciertos sectores a expensas del perjuicio de otros.
En un contexto donde la esperanza de vida promedio de los dominicanos alcanza los 72 años, se propone exonerar del 10% de impuestos a las personas mayores de 65 años que posean un certificado de ahorros, siempre que no dispongan de seguro médico ni reciban una pensión estatal o extranjera. Esta medida busca apoyar a quienes, con los intereses generados, buscan cubrir los gastos de salud en sus últimos años, ante la carencia de un sistema eficiente de seguridad social.
Otras medidas cruciales incluyen la eliminación del anticipo del impuesto a las utilidades del próximo año, la implementación de facturas electrónicas, la reducción y sanción de evasiones fiscales, así como la ampliación de la escala salarial del impuesto sobre la renta para empleados de mayores ingresos. Estos son temas de importancia para nuestros legisladores y las autoridades financieras dominicanas.
Estas modestas sugerencias se presentan con la esperanza de que sean consideradas en la próxima reforma fiscal, marcando un paso significativo hacia una estructura tributaria más justa y equitativa para el país.


