Los Profesionales Fraudulentos en Perjudican al Estado y a la Sociedad
Cheo Lagombra
Falsificar un título universitario es un delito y tiene consecuencias legales. Muchos/as piensan que un
título universitario forma parte del nombre, aunque nadie se llame doctor, arquitecto o licenciado. Son
agregados que se anteponen a los nombres de las personas, cuya práctica no luce del todo bien,
aun se tenga la titularidad correspondiente. No son pocos a quienes se les pregunta cómo se llama
usted señor, y de inmediato la respuesta es: doctor, o licenciado fulano de tal.
Hacer mención de un título con respecto a alguien, es una distinción de orden académico, y
de ejercicio profesional, de la que, obviamente, uno se hace merecedor después de haber cursado
satisfactoriamente una carrera universitaria, y ejerciéndola. A muchos jóvenes y adultos se les
dificultan ingresar y terminar sus estudios universitarios, pero se trazan esa meta, pero han tenido
que esforzarse el triple que los demás para convertirse en un profesional. Ese tipo de estudiante
constituye un porcentaje muy elevado en la República Dominicana, personas que llegan a las
universidades con la esperanza de hacerse de una carrera profesional. Pero cuando alguien se
atreve a falsificar títulos oficiales y miente, se roban el esfuerzo y el trabajo de otros en su propio
beneficio, y eso es execrable.
Es una realidad la existencia de ese tipo de falsificaciones y esos títulos no se quedan
colgados en la pared, ya que muchos ejercen la profesión como es el caso que nos ocupa. Sin
embargo, a pesar de las regulaciones y de las denuncias públicas de fraudes como el que motiva
este artículo, las irregularidades y faltas de ética persisten y parece que son más frecuentes de lo
que se podría imaginar.
Una comunicadora social que se ha destacado por ofrecer trabajos de investigación
presentó en uno de sus programas televisivos dos falsos profesionales, que estaban ejerciendo
nada más y nada menos en instituciones del Estado Dominicano. Se trataba de un médico y una
orientadora de un centro de educación pública.
Para un médico ingresar al Servicio Nacional de Salud (SNS) debe agotar una serie
de pasos que incluyen un tiempo reglamentado de aprendizaje en un centro de salud pública que
se conoce como pasantía médica. Su duración es de un año. La pasantía de ley es el servicio que
ofrecen los médicos una vez concluyen sus estudios universitarios para obtener el exequátur y poder
participar en el concurso nacional de residencias médicas en los hospitales del Estado.
Para ingresar al Servicio Nacional de Educación el postulante debe participar en un
concurso de oposición y podrá entrar al sistema según sus calificaciones hasta completar las


