El año 2022 se despide de los dominicanos con un activismo político a todo tren, cuando aún faltan 525 días para las elecciones presidenciales de 2024 y antes de los plazos legales que establecen los límites para la precampaña y la campaña electoral. Tres de los potenciales candidatos presidenciales no dieron tregua, arreciando la movilización de sus fuerzas partidarias en todo el país, mientras la Junta Central Electoral se colocó en el centro del candelabro, cuando faltan 525 días para las elecciones.
Tres de los potenciales candidatos presidenciales arreciaron la movilización de sus fuerzas partidarias en todo el país, mientras la Junta Central Electoral (JCE) se colocó en el centro del candelabro frente a las organizaciones políticas y los poderes Legislativo y Ejecutivo.
Lefervescencia de los partidos Revolucionario Moderno (PRM), de la Liberación Dominicana (PLD) y Fuerza del Pueblo (FP) se desbordó al extremo de requerir la intervención del pleno de la JCE. La institución forzó la firma de un acuerdo el 3 de noviembre pasado, intentando frenar la campaña a destiempo.
Según las leyes 33-18, de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, y la 15-19, de régimen Electoral, ningún de esos aspirantes puede proclamarse candidato de manera oficial, hasta que su partido lo seleccione en octubre del próximo año, luego de agotar el período de la precamapaña.
No obstante, al presidente Luis Abinader, del gobernante PRM; al expresidente Leonel Fernández, de la FP, y al alcalde de Santiago Abel Martínez, del PLD, sus partidos los promocionan desde ya como los principales líderes que se medirían para ocupar el Palacio Nacional en los comicios del 19 de marzo de 2024.
La reelección
Este año el presidente Abinader intensificó su agenda de actividades, con inauguraciones de obras, inicio y supervisión de otras. Su omnipresencia en múltiples escenarios económicos, políticos y sociales impuso la impresión de que su proyecto reeleccionista está en marcha y que será el hombre del PRM.
La percepción reeleccionista se dimensionó en junio pasado cuando el mandatario lanzó su grito de “No mires pa’ tras”, tras considerar que los pasados gobiernos del PLD representaron la ineficiencia, el despilfarro, la corrupción y la impunidad.
En ese acto masivo del PRM celebrado en el Palacio de los Deportes se entregaron los certificados de elección a los nuevos dirigentes, a quienes Abinader también llamó lanzarse a las calles para retener el poder. Luego la consigna fue convertida por la dirigencia y militancia perremeísta en un himno, con carteles y vallas incluidos. En cada acto del jefe de Estado, sigue retumbado: “No mires pa’ tras…cuatro años más”.
Abinader prometió al país el 22 de septiembre de 2021, que en año y medio decidiría si va a la reelección, que analizaría esa posibilidad porque no hay un impedimento constitucional. Su posición no ha variado ni tampoco la de sus seguidores, que cada vez más levantan con fabril vehemencia acá, allá y acullá la consigna reeleccionista.
Oposición al ataque
El PLD como mayor partido de oposición continuó este año atravesando momentos difíciles en su proceso de renovación y crecimiento, debido a las constantes renuncias de dirigentes a todos los niveles. Desde su división en 2019 y su posterior derrota en las elecciones de 2020, el devenir le irradia pocas luces.
La organización se vio precisada a adelantar una inusual consulta ciudadana el 16 de octubre, para seleccionar al aspirante a la candidatura presidencial. En las votaciones se produjo el sorpresivo triunfo de Abel Martínez con un 62.88%. Según el boletín número 10 de la comisión organizadora votaron 502,262 personas.
Martínez, quien es el más novel en las lides presidenciales en este proceso, todavía olfatea el complejo horizonte que se dispone avecina dede el próximo año preelectoral. Aún su candidatura debe que ser oficializada, para timonear la nave peledeísta en las tempestuosas aguas que azotarán en los meses de 2024.
Al PLD, que gobernó dos décadas, le espera otro gran reto en esta etapa del 59 aniversario de fundación. Su presidente y líder, el expresidente Danilo Medina, está inhabilitado de por vida para postularse a la presidencia y vicepresidencia de la República. Esto plantea una debilidad institucional, en un país presidencialista acostumbrado al liderazgo representativo en todos los niveles.
Medina, quien triunfó en las elecciones de 2012 y 2016, encabezó desde enero un conjunto de reuniones y actos masivos para juramentar nuevos miembros. Esta agenda fue suspendida a mediados de año y retomada el último trimestre junto a Martínez, en medio de un respiro al cesar las encarcelaciones por presunta corrupción durante su mandato de ocho años.


