de la Serie Mundial y se encontraron con una experiencia atípica. Por culpa de la pandemia, no pudieron rociarse con champaña. Tampoco hubo desfile por las calles de Los Ángeles.
La controversia marró inclusive el festejo en el terreno cuando su tercera base Justin Turner apareció en el terreno del estadio Globe Life Field en Texas — la sede neutral del Clásico de Otoño en una abreviada temporada — pese a que se acababa de confirmar su positivo por coronavirus en el juego en el que acababan de doblegar a los Rays de Tampa Bay.
El deseo de celebrar como se debe es lo que les motiva. También el poder convertirse en el primer equipo que revalida el cetro desde el triple campeonato de los Yanquis de Nueva York entre 1998 y 2000.
“Es una cuestión mental”, señaló Mookie Betts, la afable estrella de los Dodgers. Sabe de lo que habla, pues le tocó ser parte de dos fallidas defensas del título en su paso previo con los Medias Rojas de Boston.



