Los familiares de Randy Omar y Omar Randy Borges Jiménez, de 16 años, aseguran que los adolescentes dormían cuando agentes policiales irrumpieron en su vivienda
La versión de la Policía, que sostiene que los jóvenes tenían armas y que se produjo un enfrentamiento, es rechazada por sus parientes, quienes reclaman una investigación independiente que esclarezca lo ocurrido

La mañana del miércoles 21 de octubre terminó en tragedia para una familia de Mendoza. Randy Omar y Omar Randy Borges Jiménez, dos hermanos mellizos de apenas 16 años, murieron durante una intervención policial que hoy está rodeada de preguntas, versiones enfrentadas y reclamos de justicia.
En la calle Duarte, un callejón estrecho de Mendoza donde las casas se apiñan unas sobre otras, los cables se enredan de poste en poste y al fondo asoman viviendas de zinc, se levanta una construcción de tres niveles pintada de azul claro. En la primera planta, detrás de una reja negra de hierro forjado, vivían las abuelas. En la segunda dormían los mellizos, un espacio que este jueves se convirtió en un mirador del duelo.
Desde allí, el dolor y la tristeza pesaba más que el calor entre los familiares sentados con profundo dolor. Las mujeres mayores, sentadas en sillas plásticas contra la pared, tenían la vista clavada en el cemento, algunas se sostenían la cabeza con ambas manos, jóvenes ocultaban el rostro mientras los niños se movían entre los adultos en el callejón, un perro dormía junto a la acera y, en la esquina, agentes con cascos y chalecos vigilaban el barrio que despedía a sus muchachos.


Ana A
