Hacia una educación de calidad en la República Dominicana, desafíos y compromisos
pendientes
Por Hilda Patricia Lagombra Polanco
La República Dominicana enfrenta un reto impostergable: transitar con decisión hacia una
educación de calidad. A pesar de los avances logrados en cobertura y recursos, el sistema
educativo aún arrastra deficiencias profundas en aspectos clave como el manejo
pedagógico, la evaluación docente y el seguimiento al desempeño en el aula. Para
transformar realmente la enseñanza y el aprendizaje, es fundamental encarar estos desafíos
con seriedad, visión a largo plazo y una voluntad colectiva que trascienda coyunturas
políticas.
Uno de los pilares fundamentales de la mejora educativa es la calidad del cuerpo docente.
Sin embargo, desde el año 2017 no se ha realizado una evaluación sistemática del
desempeño de los maestros. Esta omisión representa una falla grave en el seguimiento del
sistema, pues impide identificar con precisión cuáles son las fortalezas y debilidades del
profesorado y, por tanto, limita la posibilidad de diseñar planes efectivos de fortalecimiento
de capacidades. La evaluación docente no debe concebirse como un mecanismo punitivo,
sino como una herramienta constructiva que permita potenciar lo que ya funciona y corregir
lo que no.
Esta evaluación debe complementarse con la observación directa en el aula, donde se
manifiesta la práctica pedagógica real. Analizar lo que ocurre entre el maestro y el
estudiante en el día a día es esencial para entender el impacto del proceso de enseñanza-
aprendizaje. Solo así se podrán desarrollar programas de formación continua pertinentes y
contextualizados, que respondan a las necesidades concretas del aula dominicana.
En paralelo, el sistema educativo debe resolver con urgencia el limbo en el que se
encuentran más de 6,800 docentes del banco de elegibles, quienes aprobaron el concurso de
oposición y esperan desde hace meses que se habiliten vacantes para ejercer. Estos
profesionales capacitados representan una oportunidad valiosa para renovar y fortalecer la
plantilla docente, y su incorporación al sistema debería ser una prioridad para el Ministerio
de Educación.
El camino hacia una educación de calidad no puede depender exclusivamente del maestro
en el aula. Es necesario establecer una combinación inteligente de mecanismos de
evaluación, seguimiento al desempeño docente y monitoreo de los resultados de los
estudiantes. Estos tres elementos, articulados entre sí, pueden generar una visión más clara
de lo que funciona y lo que debe mejorar, con el objetivo de garantizar una experiencia
educativa coherente, inclusiva y significativa.
Además, urge construir un pacto real entre todos los actores del sistema educativo:
autoridades, docentes, estudiantes, familias y sociedad civil. No se puede seguir
improvisando ni actuando de manera fragmentada. Solo una participación auténtica,
organizada y sostenida podrá asegurar que las decisiones respondan al mejor interés del
niño y no a intereses particulares o coyunturales. En este sentido, las federaciones de padres
y madres deben contar con herramientas efectivas para acompañar el proceso educativo de
sus hijos, más allá de su presencia ocasional en reuniones escolares.
Dentro de los logros a destacar, se encuentra la inclusión de la asignatura de Educación
Moral y Cívica a partir del próximo año escolar. Esta decisión representa un paso
trascendental hacia la formación integral de los estudiantes dominicanos. Educar en valores
ciudadanos, derechos humanos y convivencia pacífica no solo fortalece la democracia, sino
que actúa como una estrategia de prevención primaria ante la criminalidad y la violencia
social. Invertir en ciudadanía es invertir en el futuro del país.
En suma, el país tiene una gran oportunidad de reorientar su política educativa, pero para
ello se requiere liderazgo, compromiso y una mirada crítica constructiva. La educación
dominicana necesita más que recursos: necesita coherencia, voluntad de mejora continua y
una auténtica cultura de evaluación. Solo así podremos formar generaciones capaces de
transformar su realidad y construir un futuro más justo.


