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os días se comparan con la alegría y emoción que vivieron ayer los más de 15 mil ciudadanos que conforman el municipio de Maimón al enterarse que ya por fin estaban en la superficie los dos mineros que quedaron atrapados y permanecieron por un lapso de 10 días sin poder ver la luz del sol.

Los rostros que lucían los familiares, compañeros de labor y comunitarios reflejaban como se iba de sus cuerpos la preocupación y angustia al sonreír, abrazarse y celebrar a voces la salida de los jóvenes Gregory Alexander Méndez Torres y  Carlos Yépez Ospina, a quienes sus familiares no pudieron ver, pero a través de la tecnología comprobaron el buen estado físico en el que se encontraban.

Las primas hermanas de Gregory compartieron con Listín Diario como fueron los diez días en su casa mientras no podían sentir la presencia física del joven.

“Nosotros estábamos muy mortificados, esto no fue fácil, sobre todo porque hemos conocido de otros casos que se quedan atrapados y lamentablemente no ha corrido con la misma suerte que mi primo hermano”, dijo Luisa María, familiar del minero Méndez.

Por su parte, Paola Méndez, hermana de Gregory, nos confesó que a la abuela del minero dominicano se le trató de ocultar que su nieto había quedado atrapado en la Mina del Cerro en Maimón, sin embargo por la preocupación del pueblo terminó enterándose y sus día pasaron a ser eternos, incluso sin lograr conciliar el sueño.

“La abuela de nosotros no pegaba un ojo y nosotros estábamos doblemente mortificados porque Gregory atrapado bajo tierra y entonces mamá sin dormir, una mujer que ya no puede estar sujeta a esas malas noches”, aclaró Paola.

Ambas jóvenes, familiares de Gregory, llegaron saltando a ofrecerle información a la prensa nacional que dio cobertura al rescate, y de inmediato explicaron como lo esperarían en casa con una “amplia fiesta” a la que puede acceder toda la comunidad.

“En casa lo esperara un rico arroz con salami, que aunque no lo crean eso es lo que le gusta a mi primo, ya estamos preparando todo, pero lo que más lo espera bajo el techo de su casa es el amor de todos nosotros”, expresó la prima del minero con sus ojos notablemente aguados, resultado de su emoción.

No solo estaban presentes quienes portaban la sangre de los atrapados, sino también los residentes en Maimón que sienten la alegría de saber que ya están fuera del peligro que desde el 31 de julio arropó a los mineros.

Así fue el caso de Adriana Hernández, quien es subdirectora de una escuela en Maimón y junto con los estudiantes y conserje del centro educativo diseñaron un cartel que daba la gracias a Dios por salvar la vida de los trabajadores atrapados.

En conversación con este diario comentó cuál era su objetivo al pararse frente a la entrada que dirigía a la mina con su cartel en mano.

“Estamos dando ejemplo. Ejemplo de empatía, de solidaridad, de que los familiares sepan que estamos con ello en esto y la alegría de saber que ya están fuera de peligro es un gozo para todos”, citó Hernández