Veterano periodista, César Medina, expone ante el 50% del gobierno de Danilo Medina

 

 

 

César Medina presidente en Puerto Plata

Danilo Medina inicia en tres semanas la segunda mitad de su gobierno conservando altos niveles de aceptación, pero con natural tendencia hacia la baja.

En el ecuador de su mandato está compelido a producir cambios significativos en algunos altos cargos que serían aplaudidos por las graderías deseosas siempre de ver caras nuevas en la función pública… Pero más que eso para proyectar un futuro que se le torna muy incierto.

Se habla de que los precandidatos peledeistas que ostentan posiciones ministeriales queden cesantes para que dediquen todo su tiempo a la carrera por el poder, y es posible que el Presidente también haga remociones importantes en el servicio exterior, pendientes desde que asumió el 16 de agosto de 2012. Muchos de sus fieles por más de una década aguardan también por la oportunidad prometida, y se cuenta que algunos de los ministros y directores generales heredados del anterior gobierno esperan su destitución incluso antes del 16 de agosto.

Es un secreto a voces que el ingeniero Carlos Morales Troncoso le ha solicitado su sustitución como canciller al presidente Medina para ocupar todo su tiempo a recomponer su salud afectada por una leucemia que le tratan en los Estados Unidos y que lo aleja parcialmente del cargo.

Morales, quien fuera durante dos períodos Vicepresidente de la República en el gobierno de Balaguer entre 1986 y 2004, lleva diez años corridos como canciller, y en una ocasión anterior ocupó ese ministerio durante otros dos años. Su trabajo es reconocido en todas partes y su dilatado ejercicio lo reviste de un prestigio sin precedente en la diplomacia dominicana.

Es obvio que un nuevo canciller recompondría todo el cuadro gerencial del importante ministerio e implicaría la designación de nuevos embajadores, traslados de algunas plazas y una revisión pormenorizada de todo el personal al servicio de las embajadas y las oficinas consulares en el exterior.

Funcionarios que aspiran
Se ha corrido la voz de que los precandidatos Temístocles Montás y Francisco Javier García serían relevados como ministros de Planificación y Economía y de Turismo, siguiendo el ejemplo que ha dado el presidente del Senado, Reynaldo Pared Pérez, que declinó seguir en el cargo para dedicarse a tiempo completo a su campaña por la nominación.

Montás lleva también diez años corridos en el cargo, una posición que había ocupado en el primer período de Leonel Fernández antes de cambiar a su nomenclatura actual. Su campaña política a favor de la alternancia en el poder ha estado dirigida específicamente contra el retorno de Fernández, y por igual se muestra contrario a una eventual reelección de Medina, aunque Medina jamás ha dicho que buscaría seguir en el cargo más allá del dieciséis.

Francisco Javier García, en cambio, ha crecido en la aceptación de su partido y fuera del peledeismo en base a su constancia y coherencia. Como ministro de Turismo se le reputa gran eficiencia, presentando logros tangibles de mucha significación en los seis años que lleva en el cargo, en particular con la captación de nuevos mercados para el turismo dominicano, promoviendo la construcción de miles de habitaciones confortables e importantes inversiones en nuevas áreas hoteleras.

En el ámbito político Francisco Javier García se ha mantenido equidistante de los dos liderazgos fundamentales en su partido, observando discrecionalidad y respeto tanto por Leonel como por Danilo, de cuyas experiencias ha querido acopiar para proyectar una imagen que a lo interno del PLD se ha visto catapultado por haber sido jefe de campaña en las últimas cinco elecciones nacionales, todas las cuales han sido ganadas por el peledeismo con más del 50 por ciento de los votos.

El ejemplo de Reinaldo
Reinaldo Pared ha actuado con mucha inteligencia. Su salida de la presidencia del Senado coloca en posición difícil tanto a Montás como a Francisco Javier, mientras de paso abre un melón en el Congreso que obligará una negociación directa entre Danilo y Leonel buscando el equilibrio en ese poder del Estado.

En la presente coyuntura, con el Senado cautivo por una mayoría casi unánime del PLD que controlan en partes iguales Leonel y Danilo, el protagonismo congresual se concentra en la Cámara de Diputados, donde una minoría díscola de perredeistas divididos hasta los tuétanos tiene poder para estropear cualquier iniciativa política de trascendencia.

Lo que se ha venido negociando con mucha discreción es que el Senado quede bajo la presidencia del leonelista Julio César Valentín y que la Cámara de Diputados la presida un legislador con afinidad al danilismo que tenga capacidad de aglutinar una mayoría calificada en ese hemiciclo.

El sector de Leonel, en cambio, propone que a la presidencia del Senado vaya su actual vicepresidenta, Cristina Lizardo, miembro del Comité Político del PLD y seguidora de antaño de Danilo, para que en la Cámara repita Abel Martínez, seguidor confiable de Leonel.

Sería dejar la composición de ambas cámaras del Congreso en la situación actual, sólo que sale Reinaldo y entra Cristina, de similar orientación danilista, mientras Leonel conserva todo el poder que dimana del Congreso a través de la Cámara de Diputados, conjuntamente con los partidos, tendencias y grupos allí representados.

Cristina Lizardo reúne todos los méritos para ocupar los próximos dos años la presidencia del Senado, pero lo que se plantea en la estrategia danilista “es una jugada de alta política, no un concurso de simpatías o de méritos acumulados…”

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INICIATIVAS PENDIENTES

El poder político que concentra la Cámara de Diputados en esta segunda mitad del gobierno de Danilo es mucho mayor de lo que se aprecia a simple vista… Para armar las dos terceras partes calificadas para aprobar una ley orgánica, se requiere un trabajo de fina orfebrería… que no sólo política. El gobierno tendría que emplearse “a fondo”–nunca antes mejor dicho– para hacer aprobar en términos convenientes la nueva ley de Partidos Políticos, por ejemplo, para no citar una iniciativa mucho más pesada como una ley de Referéndum o de Convocatoria a la Asamblea Revisora.

Por lo menos la ley de partidos políticos comenzará a debatirse casi tan pronto como quede abierta la próxima legislatura del 16 de agosto y no existe consenso sobre los términos en que se aprobarán algunas disposiciones controversiales hasta en el propio liderazgo peledeista. Por lo menos en lo atinente a la modalidad de las primarias de los partidos, Danilo y Leonel están cerrados a banda en posiciones contradictorias.

El Presidente Medina es partidario de que la ley disponga que los partidos celebren sus primarias el mismo día y con padrón abierto y universal, mientras Leonel considera que esa decisión debe ser potestativa de cada partido en el tiempo y con el padrón que estime conveniente.

Las dos posiciones son simplemente irreconciliables y es esa contradicción lo que ha trabado por años el proyecto de ley cuya aprobación exigen casi todos los sectores nacionales, desde la Iglesia, el empresariado, la sociedad civil, la prensa independiente y la mayoría de los partidos y sus líderes.

La salida de Reinaldo de la presidencia del Senado fue una jugada maestra que obligará a redefinir las cosas en el liderazgo peledeista y a nivel del gobierno de Danilo Medina con el propósito de iniciar su segunda mitad con una perspectiva mucho más clara para mover sus fichas a conveniencia.

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