Un Grito de Desesperación

Noticia

Puerto Plata se hunde. Nuestra gente ya no aguanta más. La juventud productiva está desesperada y frustrada, no encuentra salida. En nuestro pueblo ya hemos perdido casi toda la fuente de empleo. Los Molinos, La Chocolatera, Los Ingenios, Las Zonas Francas, el Turismo. Las construcciones gubernamentales que aportaban inmensas fuentes de empleo, ya no existen y en las pocas construcciones privadas en su mayoría trabajan obreros haitianos. Parece ser que solo nos quedan los motoconchos, quienes arriesgando tal vez la vida, han motorizado la gran parte de la economía de Puerto Plata, este es un sector necesario e importante por el servicio que dan y porque miles de familia dependen de ellos, dígame usted señor, ¿quién no ha montado un motoconcho? Estos jamás deberían ser maltratados, deberían encontrar alguien que los defienda.
Nuestros líderes deberían preguntarse ¿qué hacen y cómo están los jóvenes en una edad productiva? En cuya edad, la gran mayoría de sus padres entienden que ya tienen que construir sus propios destinos. Estos  jóvenes no pueden pagar un curso técnico que pueda ayudarles a bien marcharse de este pueblo.
Los males de nuestra sociedad, de nuestro pueblo y especial de nuestra querida Puerto Plata, tienen que ser atendidos por nuestros líderes, de lo contrario, ustedes pagarán las consecuencias, porque es posible que de no hacer nada ahora, también ustedes tengan que desaparecer   junto a los suyos.
Los políticos deben entender que el pueblo no sólo come en tiempo de elecciones y que el pueblo vota por ellos con la esperanza de que se arreglen o n mejoren los males existentes.
Hago un llamado muy especial a nuestra gobernadora, nuestro senador, los diputados, a nuestro obispo y en general a todos nuestros líderes. Nuestra gente está desesperada, en especial nuestra juventud en una edad productiva.
Nosotros como propietario del Instituto de Idiomas Puerto Plata English School, quienes hemos dirigido a miles de jóvenes y nos hacemos eco de situaciones desgarrantes, donde cientos de jóvenes de 18 a 24 años que sus padres no pueden pagarles un estudio universitario o cualquier curso técnico, los envían de una forma forzosa a buscársela, pero ¿buscársela dónde? Si no hay nada; los muchachos quieren tener novia ¿y cómo? Otros quieren casarse y sería para buscar un riconcito de la casa de sus padres, si así lo permitieran. Otro caso desgarrante no menos importante es el de nuestros profesionales que al terminar una carrera de 4,5 y 6 años no encuentran nada qué hacer. ¿Dónde están los sueños, el sacrificio y las oportunidades para estos sacrificados?
Señores líderes, nuestros sueños están siendo truncados. Tenemos el deber y la responsabilidad histórica de hacer cambiar el rumbo ahora,  porque de lo contrario pagaríamos con sangre nuestra insensibilidad hacia los más desposeídos.
Nota: Quien escribe no tiene filiación política.

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