Se nos muere el carnaval

Ramon RamosRamón Ramos

El carnaval es la fiesta mas representativa de los pueblos porque en el se manifiesta sin tabúes la expresión viva de los seres humanos que conforman una comunidad.

Esto se da, sí y sólo sí, se produce una interacción entre los denominado, por los sociólogos “civiles y mascarados”, donde históricamente funciona la dinámica del escarceo de los civiles burlando y agitando a los macaraos como signo de provocación para que estos reaccionen tras de ellos con las furias de sus vejigas generando el sonido de sus cascabeles y caracoles.

El pasado domingo asistí al Malecón de Puerto Plata a disfrutar y trabajar en lo que ha sido mi pasión por más de 25 años, El Carnaval y, juro que no había sentido tanta tristeza de ver como se va perdiendo el concepto original de lo que es un carnaval verdaderamente popular.

Si lo que vamos a tener en el Malecón es una gala o show de carnaval, lo que se está haciendo está de maravilla, no me opongo, aunque no esté totalmente acuerdo.

Lo primero es que hay una tarima principal para presentar el show de cierre del evento y delante una pequeña tarima para presentar los trajes individuales, comparsas y las tribús de Taimáscaro que participan cada domingo, en el lado izquierdo está lo  yo llamaría un “Camerino” de donde salen los grupos para actuar delante del jurado, las tarimas colocadas para el VIP y la Prensa.

Los participantes hacen su actuación e inmediatamente después bajan a caminar por el público pero ya sin caretas, quitándose los utensilios y disfraces con el desánimo que contrasta con la alegría del carnaval. El que no está en la tarima principal o el el VIP sencillamente se pierde de toda la actuación.

Una varanda de hierro separa al público de los diablos tradicionales y comparseros, en total negación de lo que es esta fiesta popular de contacto de civiles con mascaraos.

La premiación es buena, pero en carnaval no es lo más importante, el carnaval es para gozar. Cuando me disfrazaba, recuerdo que mi mayor alegría era el contacto con el público, llegar a la casa sin una vejigas, (y salía con muchas) porque se habían explotado en los enfrentamientos con  los que quieren un vejigaso.

Cuanta inversión, sacrificio en un traje, para no gozarlo, acreatividad en los comparseros y trajes individuales sólo para ir a una tarima por un ratito.

A casi 25 años del rescate del carnaval, que había desaparecido, cuando solo se disfrazaba el fenecido “Romito” con sus doce perros, que dio al traste con el surgimiento de Taimáscaro, el concepto de un tradicional carnaval va muriendo sólo ha crecido en público, (que siempre ha estado), no hemos visto un incremento.

No sabemos cuanta tribús Taimáscaro participarán este año, pero veo una débil participación de las mismas, cuando debieran haber por lo menos cincuenta. No se ha trabajado en eso.

Mucho sacrificio, efrentamientos, discusiones y muchas horas de formación y trabajo costó levantar el carnaval de Puerto Plata para que termine siendo sólo un show o espectáculo carnavalero, por la falsa visión o capricho de un grupo, cosa esta que no aporta nada a la cultura de un carnaval auténtico.

Estoy de acuerdo con nuevas caras, nuevas ideas, (y hasta en algunas decisiones), pero no en detrimento del mismo. Muchos premios han aportados a este pueblos los comparseros y trajes individuales con los Taimáscaros, por la creatividad que muestran los sectores populares de Puerto Plata.

El carnaval es alegría, es la fiesta popular más grande de la República Domincana y Puerto Plata en este sentido iba ascendiendo, después de la impronta de 1991.- NO LO DEJEMOS MORIR.

 

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