Reelección, pese a la prohibición, genera atenmción mayoría dominicanos

Las elecciones de 2020 presentan una característica muy particular, puesto que es casi seguro que el equipo de Gobierno intente otra modificación a la Constitución de la República para permitir una nueva repostulación del presidente Danilo Medina, mediante la eliminación del artículo transitorio que la prohíbe, y que a su instancia se incorporó en la modificación de 2015.

Son abrumadoras las evidencias al respecto. Se pronuncian los influyentes funcionarios pidiendo la continuidad de tan portentosa obra de Gobierno, según expresan en sus intervenciones públicas; salen eufóricos del closets los alcaldes municipales que reciben un cariño especial de la Liga Municipal Dominicana y promesas del administrativo para discurrir sobre lo grandioso de estos siete años de gobierno.

Mientras que como mariscales de campo sin tropa, pero con empleomanía cautiva, los senadores organizan sus “Mítines de Alabaré, Alabaré” para exaltar la figura del excelentísimo señor Presidente de la República. No faltan adjetivos ni calificativos laudatorios a la figura presidencial. Algunos hasta parecen haber copiado el estilo discursivo de la funesta época.

Así las cosas, existe un convencimiento en amplios segmentos poblacionales de que el grupo gobernante le ha cogido un gusto inusitado al carguito, como decía el experto en trastrueques constitucionales, Hipólito Mejía.

Parten del hecho de que, ya de manera desembozada, los aprestos reeleccionistas se realizan sin guardar las apariencias; aunque los traten de presentar como actos de apoyo a la gestión de Gobierno. Todo esto a pesar de que, según todas las encuestas serias del país, tres cuartas parte de la población (75%) rechaza una nueva modificación constitucional.

Ante ese estado de situación, no es para nada ocioso ni siquiera prematuro, hurgar en los vericuetos del venidero certamen electoral, considerando las tres o cuatro figuras de mayor incidencia política, así como los partidos que les soportan. Hablamos de Miguel Vargas, Luis Abinader e Hipólito Mejía, así como Leonel Fernández y Danilo Medina, por sus partidos correspondientes, a saber, PRD, PRM y PLD. Resaltando que, de acuerdo a la encuestadora Asisa Research de marzo 2019, estas agrupaciones partidarias poseen una intención de voto para las elecciones del 2020 de 54.7% el PLD, 28.7% el PRM, 6.4% el PRD y 1.4% el PRSC y 0.9% Alianza País.

De los mismos, tanto el PRD como el PRSC se considerarían partidos bisagras, ya que tendrían que ir aliados a los mayoritarios para conservar alguna cuota de poder. El PRD, por un lado, se encuentra firmemente aferrado al gobierno y al proyecto reeleccionista, mientras que la militancia reformista se encuentra dividida. Siendo los dirigentes provenientes del reformismo encargados de instituciones públicas fervientes abanderados de la reelección. Pero el partido como tal, aparentemente no comparte la misma línea.

Por tanto, la lucha crucial estará representada por el PRM y el PLD, aunque este último le aventaja casi con el doble en cuanto a las preferencias electorales (54.7% vs. 28.7). Sin embargo, en ambos partidos, jugará un rol fundamental el candidato presidencial que sea escogido.

Aunque según las encuestas recientes, estas selecciones deberán recaer en Leonel Fernández y Luis Abinader. Siendo así, se puede proyectar objetivamente una repetición del escenario electoral del 2016, donde el PLD ganó en primera vuelta con un 62%. Algo que refleja la reciente entrega de Asisa en donde Leonel obtiene un 47% frente a 39% de Abinader. Lo que estadísticamente ajustado coloca desde ya al expresidente Fernández en 52.8%.

Ahora bien, si a pesar de las objeciones de la sociedad a la reelección y de la garantía de triunfo de Leonel Fernández en primera vuelta, el sector gubernamental logra agenciarse la voluntad de los congresistas actualmente opuestos para imponer una nueva modificación constitucional, el panorama electoral sufriría un cambio significativo.

De entrada, a lo interno del PLD, en unas primarias abiertas supervisadas por la JCE, se produciría una especie de elecciones presidenciales adelantadas entre Danilo y Leonel. Algo así como una suerte de play off entre Boston y los Yankees.

Esto así, porque el presidente Fernández, que ha dejado claro que no hay marcha atrás en cuanto a sus aspiraciones, a diferencia del 2015, presentaría su candidatura avalada por más de 2 millones de correligionarios comprometidos con su proyecto. Por un lado, estaría entonces el candidato reeleccionista, Danilo Medina, y por el otro el abanderado del respeto a la Constitución y la no reelección, Leonel Fernández.

En este sentido, consideran los analistas, que Fernández cosechará las insatisfacciones de las bases del PLD, mientras que Medina apelaría al apoyo de la empleomanía gubernamental, aproximadamente unas 700,000 personas, como fue esbozado por la expresidenta de la Cámara de Diputados. Que no necesariamente, en su inmensa mayoría, se sienten satisfechos con esta administración ni votarían por la reelección en una primarias libres y transparentes.

Mientras que, sin embargo, los votantes externos, no inscritos en el padrón del PLD, seguirán la tendencia de las encuestas que señalan que 3 de cada 4 dominicanos se oponen a la reelección. Luego, en unas primarias abiertas, aun a pesar del riego del uso y abuso de los recursos del estado, se estima que Leonel Fernández cosecharía el fruto de su liderazgo y carisma; cualidades que le han dado, de manera invicta, tres victorias presidenciales.

Por consiguiente, el presidente Medina, que en la cúspide de su carrera política salió triunfante en las elecciones presidenciales del 2016 con 2.8 millones de votos (62%), con un partido totalmente compactado detrás de sí, con Leonel y Margarita liderando dos importantes frentes de campaña, debe estar viviendo un real dilema existencial con esos cantos de sirena palaciegos que le empujan hacia ese Waterloo.

Sin embargo, mientras el hacha va y viene, nuclea sus fuerzas para una negociación política racional que le permita continuar gravitando políticamente. Lo cual es perfectamente legítimo y entendible.

EL DATO

Reelección
Para permitir una nueva repostulación del presidente Danilo Medina, sería mediante la eliminación del artículo transitorio que la prohíbe y que fue incorporado en 2015.

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