Política y politiqueros

 

 

 

 

Juan Pablo Plácido

La actividad política es sumamente hermosa, sus efectos están encaminados a influir en los demás, yo diría que,  influir positivamente, mejorando la condición material  y espiritual de las grandes mayorías. De ahí que, al correr de los años sienta cada vez más respeto y admiración por quienes dedican sus mejores esfuerzos en esta actividad, tan antigua como antigua es la humanidad. Lástima que en nombre del quehacer político se cometan tantas tropelías, al punto que ha tomado cuerpo entre la gente común la expresión de que la política es sucia. Generalizar siempre es grotesco, siempre es inexacto y tendencioso. Igual sería incorrecto decir que la Medicina es sucia, que la abogacía o que  la mecánica son actividades sucias. Es cierto, allí donde el hombre interviene están presentes sus imperfecciones y sus errores, pero por tal razón no podemos decir que todos los actos humanos por imperfectos  que sean  tienen que ser negativos.
Lo dicho viene como precedente para reiterar una posición en la que milito desde hace años. Creo en la bondad de los seres humanos hasta probar lo contrario. Cuando se me hace el favor de invitarme a un programa radial o televisivo y me tocan el tema del narcotráfico, el tema eléctrico o la delincuencia  en la República Dominicana, he sostenido que es una pena que tales cuestiones se hayan politizado. Ha sido tal el relajo con esas cuestiones que pareciera que dichos fenómenos  no tienen solución y que por siempre deberemos cargar con tales flagelos. Lo cual es totalmente falso.
El día que los principales líderes políticos de la República Dominicana entiendan que el narcotráfico, la crisis eléctrica y al delincuencia callejera involucra a todo el cuerpo social de la República Dominicana y que para eliminar o controlar sus efectos dañinos se requiere de la voluntad unificada de los principales representantes de la sociedad, ese día se habrá dado el primer paso firme hacia la solución de dichos fenómenos. Pero no, se ha relajado con los tres temas, no hay partido que no haya participado del juego, por supuesto, unos más que los otros.
El tema viene a colación por el último episodio relacionado con la droga y la política. Me refiero a la mención hecha por la reclusa Sobeida Félix Morel y la supuesta  entrega de dinero  al presidente actual del PRD, Miguel Vargas Maldonado, por el capo David Figueroa Agosto. A mí particularmente me cuesta creer que un líder político de ese nivel acepte conscientemente un favor económico de un reconocido mafioso. Sólo quien no conoce el alcance peligroso del negocio de las drogas puede creer que es tan fácil entrar y salir de su radio de acción.
Como sé que para realizar una vida política prolongada hay que dedicar mucho tiempo y muchísimo sacrificios materiales y familiares, me niego, de primera intención a creer que Miguel, Leonel, Hipólito, Morales Troncoso, Guillermo Moreno, Narciso Isa Conde y otros de su estatura  hayan aceptado favores de mafiosos o de carteles de narcotraficantes, sabiendo que sus contribuyentes eran personas comprometidas con los negocios ilícitos. Si soy ingenuo y resulta que estoy equivocado, entonces el país nuestro está muy mal representado.
juanpabloplacido@hotmail.com

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