Periodistas César Medina analisa ventaja PLD con dvisión oposición

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César Medina 
Con la oposición dividida en dos bloques irreconciliables, el Partido de la Liberación Dominicana navega a toda vela hacia una sexta victoria electoral que sólo evitaría una pugnacidad interna que se ve llegar y que le abriría las puertas a una tercera opción innominada aún que se colaría a un eventual balotaje con posibilidades de éxito.

Es el único escenario adverso que pudiera abrir el triunfalismo que se percibe en el partido gobernante después de los incidentes del domingo en la convención perredeista que despeja aún más el camino hacia otra victoria de la fuerza política gobernante. Pero es un arma de doble filo que conspira contra una estructura política recostada de un bienestar que le dura casi 20 años.

El triunfo seguro y con cualquier candidato es la peor trampa del peledeismo, y la debacle opositora en este momento pudiera resultar el mayor hándicap para un partido como el PLD que a partir de ahora incrementará su lucha interna bajo el convencimiento de que su candidato queda automáticamente ungido para relevar a Danilo Medina.

La división de la división en el PRD y la lucha que se avizora en la disidencia que montó tienda aparte bajo el liderazgo de Hipólito Mejía, le abre aún mucho más el apetito de poder a los grupos internos del PLD que se disputan su nominación presidencial para las elecciones del dieciséis que, aún asordinada, no deja de arrastrar el germen sectario que prevalece siempre en toda pugnacidad política de igual naturaleza.

En ese escenario es utópico pensar que el danilismo no asumirá el protagonismo que le agencia el poder, y que su antagonismo con el sector de Leonel Fernández no será azuzado por quienes aspiran desde su interior a polarizar la contienda interna en procura de agenciarle una derrota al ex presidente que lo saque de batallas futuras por el control partidario.

¡El danilismo… al acecho!
En tanto el peledeismo se sienta seguro en el poder más allá de las próximas elecciones, en esa misma medida se agudiza la confrontación interna. “Si con cualquier se gana, cualquiera puede ser el candidato”, apunta la lógica más elemental para justificar la movilización de la artillería pesada contra Leonel Fernández y sus seguidores.

Y tiene mucho sentido el enfoque. Fernández es en este momento el candidato con mayor potencialidad a lo interno del partido, y se tiene como un hecho que si Danilo no corre por la reelección, Leonel es una línea para repetir en la candidatura.

Y en las actuales circunstancias de esa candidatura al poder, hay menos de un paso.

La campaña que buscaba presentar a Leonel como el candidato más vulnerable del PLD fracasa mientras se diluye una opción electoral opositora después de los acontecimientos del pasado domingo en el PRD cuando se cuestiona aún más el liderazgo perredeista y la eventual candidatura de Miguel Vargas Maldonado.

Por eso es que se aguzan mucho más los sentidos del danilismo en procura de evitar el regreso de Leonel consciente de que el poder y el control político del partido van de las manos.

Danilo tiene claro que su liderazgo se afianzaría aún después de abandonar la Presidencia de la República si lo releva alguien con afinidad a su línea política, como Reinaldo, por ejemplo.

Con Leonel, jamás sería lo mismo… Porque Leonel también tiene claro que su meta inmediata si regresa a la Presidencia es una reforma constitucional que le permita seguir por lo menos hasta el 2024 para irse al retiro a los 70, blanco en canas pero después de 20 años en el poder y con ánimos para volver a la academia, su vocación de toda la vida.

De hecho, Leonel lo ha dicho en reiteradas ocasiones: su modelo ideal es que los presidentes tengan la oportunidad de una reelección seguida con la posibilidad de volver con un período de por medio. En su lógica no resulta ético que un Presidente en ejercicio modifique la Constitución para beneficiarse de ella, pero no parece que esa lógica aplique en sus planes inmediatos.

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EL VACÍO DE LA OPOSICIÓN….

El descalabro de la oposición despierta la gula a los peledeistas de todas las orientaciones obviando las posibilidades que se abren a nuevas alternativas electorales. En tanto se le cierra el camino al PRD, en la misma medida crecen las expectativas del grupo disidente y se ensanchan las posibilidades de una confrontación entre Hipólito Mejía y Luis Abinader, situación que se proyecta en el corto plazo.

La posibilidad de la opción opositora se aleja aún más cuando Guido Gómez Mazara provoca una nueva grieta en el PRD institucional que encabeza Miguel Vargas, y por lo menos a nivel de opinión pública se crea la imagen de que no parece posible el contrapeso electoral de la principal formación partidaria.

Es lógico que en tal escenario surjan posibilidades alternativas. El Partido Reformista en este momento no parece que llene ese vacío, pero es la única entidad partidaria, fuera de los dos partidos mayoritarios, con historia y conocimiento del electorado para atraerse la atención de la gente.

Necesitaría un candidato con la suficiente frescura, talento e imagen para hechizar a los simpartidos de todas las orientaciones, algo parecido a lo que provocó Leonel Fernández en 1996 cuando el país transitaba por el vacío que dejaban los grandes liderazgos tradicionales de Balaguer y Bosch, y Peña Gómez provocaba mucha controversia, Jacinto Peynado carecía del apoyo hasta de su líder y Jacobo Majluta estaba en postración mortal.

Los reformistas no tienen que salir muy lejos para encontrar esa posible figura. Entre sus líderes de relevo se proyecta alguien con quien pudieran explorar esa potencialidad: Ito Bisonó Haza, diputado de muy buen historial político y miembro de ese partido desde su niñez.

Federico Antún Batlle, Quique, su actual presidente, es otra posibilidad electoral de los reformistas, pero el hecho de haber estado en el candelero por tantos años lo expone mucho a las maledicencias y a los dardos venenosos de sus enemigos y contrarios hasta dentro de su propio partido.