Nuevos Vientos en el Tribunal Constitucional: Compromisos y Desafíos

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La venidera asunción de Napoleón Estévez como presidente del Tribunal Constitucional (TC) marca un capítulo crucial en la historia de este órgano, con la mira puesta en imprimir un sello propio en materia constitucional. Estévez, quien asumirá la presidencia el 28 de diciembre, debutó en su nuevo rol defendiendo su imparcialidad y distanciándose de la política.

En respuesta a críticas que lo vinculan con el oficialismo, Estévez afirmó: “Habría que buscar alguna prueba de que yo esté inscrito en algún partido, de que yo me haya subido a alguna patana o haya ido a alguna actividad proselitista. En ningún momento podrían catalogarme de perremeísta, claro que no”. No obstante, reconoció el derecho democrático de expresar opiniones en un país democrático.

El magistrado Estévez tiene la tarea de suceder a Milton Ray Guevara, un desafío que él mismo comparó con “comprar unos zapatos nuevos y caminar con ellos, porque esos son unos zapatos muy difíciles de llenar”, en referencia a la calidad de su antecesor.

Por otro lado, la jueza Sonia Díaz Inoa expresó sus expectativas de servir a la ciudadanía y utilizar su formación y experiencia para trabajar en la conquista de los derechos fundamentales aún no alcanzados por la población dominicana.

Amaury Reyes Torres, otro de los jueces electos, definió la experiencia como un sueño, destacando su inclinación al derecho público y constitucional como una vía para contribuir al país.

Es importante señalar que esta renovación en el Tribunal Constitucional es histórica, ya que implica la sustitución de cinco miembros del pleno, incluyendo al titular del organismo extrapoder. Este nuevo equipo, seleccionado por el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), asumirá el cargo el próximo jueves 28 de diciembre.

En medio de una intensa entrevista, Estévez y Díaz abordaron temas como la irrecusabilidad de los jueces del TC, la mayoría calificada para tomar decisiones y la extensión de los procesos penales más allá de cuatro años. Además, Fidias Aristy sugirió la posibilidad de sentencias aditivas, mientras Army Ferreira propuso un régimen de consecuencias claro, con medidas coercitivas, para resolver el problema del incumplimiento de las sentencias.

Los nuevos magistrados enfrentarán el reto de fortalecer la labor del TC, velar por el cumplimiento de las sentencias, dar seguimiento al proyecto de construcción de la sede del TC, incorporar la materia constitucional en la educación y universidades, y abogar por la aprobación de leyes complementarias de la Constitución del 2010. El futuro del Tribunal Constitucional se presenta lleno de desafíos y la promesa de un compromiso renovado con la justicia y los principios constitucionales.