Ley 1-24 es un retroceso dice Leonel Fernández

0
219

En declaraciones ofrecidas a la prensa, el presidente Luis Abinader calificaba a los legisladores de oposición de politiqueros e hipócritas. Esto así debido a que presuntamente expresaban críticas a la promulgación de la ley 1-24, que crea la Dirección Nacional de Inteligencia, a pesar de haberla aprobado en el congreso.

Ese criterio del presidente de la República resulta desacertado. No toma en consideración que el propósito de crear un sistema nacional de inteligencia se ha estado debatiendo en las cámaras legislativas durante los últimos 14 años.

En efecto, el primer proyecto de ley en esa dirección fue presentado en el 2010 por varios legisladores, pero al no contar con suficiente apoyo, fue desestimado. Luego, en el 2016, el entonces diputado Elías Serulle reintrodujo el proyecto con distintas modificaciones y nuevas consideraciones. Se conoció en el Senado, pero perimió en la Cámara de Diputados.

Cuatro años después, en el 2020, la diputada Lourdes Aybar de Serulle retoma el proyecto, concebido sobre la base de crear un Sistema Nacional de Inteligencia, el cual terminó siendo archivado.

Fue, entonces, en el 2021 que el actual gobierno del PRM introdujo su proyecto de creación de una Dirección Nacional de Inteligencia en sustitución del Departamento Nacional de Investigaciones que había sido creado por la Ley 857 del 1978.

En principio, tampoco tuvo suerte; y por ese motivo en el 2022 se recibió el proyecto del senador perremeísta por la provincia Peravia, Milcíades Franjul. En septiembre del año siguiente, 2023, la Cámara de Diputados envió a Comisión el proyecto sometido por dos legisladores del mismo partido.

Los tres proyectos propiciados por el gobierno fueron fusionados, discutidos en las comisiones de ambas cámaras y aprobado en el Senado y en la Cámara de Diputados, dando lugar a la promulgación por parte del Poder Ejecutivo de la Ley 1-24, actualmente objeto de rechazo unánime en la opinión pública nacional.

Como puede observarse, a diferencia de lo que considera el actual jefe del Estado, la trayectoria seguida por el proyecto de ley que finalmente creó la Dirección Nacional de Inteligencia, fue siempre controversial, objeto de impugnación y hasta de artimaña para alcanzar su aprobación.