LO BUENO DE LEONEL FERNANDEZ

Severino Garcìa
“No hay nada bueno que no tenga algo de malo, ni nada malo que no tenga algo de bueno” Dicho popular.

Cuando el señor Leonel Fernàndez apareciò en el escenario polìtico dominicano, la intuiciòn con la que Dios ha dotado mi entendimiento, me hizo mirar para otro lado. Pero, al ver que su popularidad crecìa, gracias a la astuta intervenciòn  de la propaganda mediàtica y a la opciòn de poder con que lo dotò el doctor Joaquìn Balaguer en 1996, me puse a estudiar al personaje. Tuve que escuchar lo que decìa, y, una y otra vez, saquè siempre las mismas conclusiones que se pueden resumir con un dicho famoso: “El barco vacío hace el mayor ruido”.  A mediados del año 1986, pronostiquè que debido a la depredaciòn de la montaña Isabel de Torres, ocurrirìa un derrumbe que lamentablemente se cumpliò en 1994. Como el pronostico fue publicado por un periodista del periòdico El Nacional,  antes de que ocurriera el deslizamiento de tierra, el editorialista mencionò mi nombre como “geòlogo de la Universidad Catolica Madre y Maestra”. Sin embargo, en una carta que enivè al periòdico, corregì “biologo” por “·geòlogo”, y, como para la fecha del envio de la carta, estabamos en plena campaña para las elecciones de 1996, hice la advertencia de que si el doctor Leonel Fernàndez ganaba las elecciones, la frustraciòn del pueblo dominicano serìa peor que el derrumbe de Isabel de Torres. Fueron advertencias cumplidas por ese conducto misterioso del conocimiento intuitivo, incapaz de ser comprendido por la razòn humana.

El advenimiento de este hombre, ideològicamente convencido del triunfo de la maldad y del egoìsmo por encima del bien comùn, que, gracias a su elocuencia, al dinero pùblico y a los maxmedia, ha suplantado la realidad por la percepciòn, el honor por vileza, la esencia por la apariencia, y que justifica todo ello con la fantasìa de sus propios razonamientos y el de sus màquinas humanas tragamonedas; este hombre, hechura de sus asesores talmudistas, lacayo del gran capital financiero internacional y de sus corporaciones trasnacionales, parece ser el elemento negativo que ha llegado para hacer precipitar la radicalizaciòn de la polaridad humana que siempre se debate entre los grupos de la nobleza y la infamia.

Los infames y los para sì mismos bien intencionados, transitoriamente,  se han convertido en mayorìa. Pero estàn marcados! Han sucumbido ante la tentaciòn del dinero sin importarle lo moral o inmoral que contiene. Los para sì mismos bien intencionados, son los que dicen: “para existir, unos tienen que joderse y otros son “aprevechados” gracias a su inteligencia que los hace màs aptos”. Los infames les enseñan todas esas màximas del egoìsmo animal, diabòlico y perverso. “No te preocupes por la gente, preocùpate por ti y por tu familia”. “Deja que se joda todo el mundo y sàlvate tu”. “No seas pendejo, mira como se ha hecho fulano, robando”.

Leonel Fernàndez es el paradigma de este grupo. Es su lìder y guìa, el ejemplo a seguir, “el que ha triunfado”. Quienes nos atrevemos a criticar esta forma inmoral del “triunfo humano”, somos unos “desadaptados”, “envidiosos” “frustrados”, “fracasados”, “resentidos”, etc. Solo ellos tienen derecho moral de disfrutar todas las ventajas matariales que puede dar este mundo, porque han “triunfado”. Se estàn “sacrificado” al diriger la granja y, por tanto, el ganado debe servirles sin derecho a ninguna queja.

Pero, aparejado con este grupo, ha surgido su opuesto. Leonel Fernàndez ha hecho estremecer las entrañas morales de los que todavìa les queda dignidad. Ha hecho polarizar rabiosamente el alma de los que sienten, instintivamente, el sentido general del bien de la vida. Ha hecho poner de pie, dispuestos a luchar, a todos aquellos que comprendemos que la ùnica garantìa del bien individual, es la seguridad del bien colectivo; ha hecho resucitar el espìritu de la abnegación y el sacrificio tan comunes en los años 60s. Los que ploblamos este grupo, ahora en minorìa, sabemos que, a pesar de que, posiblemente, ninguna autoridad judicial lo investigue imparcialmente, a pesar de que lo hagan diputado del Parlacem o secretario general de la OEA y su Funglode tenga una filial en Paris; el ciclo descendente de Leonel Fernàndez està en plena marcha, y que, la conciencia colectiva de sus conciudadanos dominicanos y la de muchos de sus propios copartidarios, lo ha juzgado, no por sus palabras, sino por sus hechos. De manera que, Leonel Fernàndez y todo el hozadero que ha dejado en este paìs, ha servido para remarcar quienes (para su propia desgracia històrica) se han lanzado al bando del gangsterismo polìtico, y quienes todavía resisten y luchan para defender la inmortalidad de la honorabilidad humana. sgsegar@gmail.com

admin

admin

Periódico de Puerto Plata, vigente desde 1976 llevando la luz que guía la verdad a cada ciudadano. Honestidad. Carácter y confiabilidad nos definen.

Comments are closed here.

Sociales

A %d blogueros les gusta esto: