Leonel no lo deja dormir

 

 Juan Pablo Plácido

Cuando niño se nos decía: duérmase que si no se duerme vendrá el Cuco y se lo va a llevar. La idea del Cuco fue un gran tormento durante nuestra niñez, regularmente por las noches. No sabíamos cómo era, de dónde vendría  ni adónde nos llevaría, pero lo cierto fue que el Cuco logró atemorizarnos durante muchos años.

Para muchos políticos dominicanos el Cuco que no los deja dormir tiene fisonomía y procedencia conocida, se llama Leonel Fernández, un hombre proveniente de las capas bajas de la sociedad dominicana, que ingresó muy joven al Partido de la Liberación Dominicana, organización que lo ha llevado a la presidencia de la república tres veces antes de cumplir los sesenta años de edad y que en cada triunfo ha logrado el apoyo de  más del cincuenta por ciento de los electores.

No se trata de un mecía ni de un ser perfecto e inmaculado sino de un político sobresaliente, carismático, respetado y distinguido dentro de su país y más allá de los laberintos de la política criolla, por demás, un dirigente político que cuenta con grandes posibilidades de volver a ejercer la primera magistratura de la nación.

Esas señas no las desconocen sus amigos y sus adversarios, quienes al recostar sus cabezas sobre sus almohadas  e imaginar quién será el candidato presidencial  en las elecciones del año 2016, piensan de  inmediato en  el hijo de doña Yolanda Reyna.

Es el momento cuando a los amigos les nace una esperanza y a los contrarios una lacerante mortificación. Los amigos de Leonel aguardamos el momento oportuno para cotejar la realidad con el deseo de que Leonel Vuelva. Los contrarios, por lo visto,  empiezan a planificar su descalificación por todas las vías. Por ahí dicen que quienes tienen las lágrimas hondas deben empezar a  llorar temprano y eso es lo que hacen los adversarios de Leonel Fernández en este momento, con el cuento de que hay que encausarlo judicialmente  por la existencia de un hoyo fiscal en la economía dominicana.

La prensa dominicana ya había recogido meses atrás la información sobre ciertos aprestos de  grupos erróneamente llamados populares, que se proponían enjuiciar al ex mandatario en lugares y plazas públicas. Pienso que la querella penal depositada en la Procuraduría General de la República por Guillermo Moreno y la organización política Alianza País es una estación más del viacrucis por donde desandarán ciertos aspirantes a la presidencia de la república de cara a  las próximas elecciones  presidenciales.

Esas acciones, hijas del odio, la envidia y del resentimiento personal y político no caminarán mucho terreno. Porque toda acción que no lleva en sí misma una finalidad trascendente fracasa tarde o temprano. Para desgracia de los promotores de estos desaguisados, me atrevo a decir, que por el contrario, dichas acciones despertarán una oleada de apoyo popular que más adelante se irá traduciendo en apoyo político  a favor de un líder que cuenta con una amplia base electoral, base  que no permitirá que a su líder lo crucifiquen quedándose de brazos cruzados.

El Cuco de nuestra niñez fue un invento, pero el que se llama Leonel Fernández es una realidad electoral que no deja dormir a muchos políticos dominicanos.

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