La retirada de las tropas norteamericanas de Irak

Según los despachos de prensa occidental, para el 31 de diciembre de este año, no quedará un solo soldado norteamericano en Irak. Así se cumple una promesa de campaña de Barack Obama, quien, para las elecciones del 2008, se comprometió traer de regreso a casa a todos los soldados.
La pregunta ahora es si valió la pena tras 8 años de una guerra ilegal y mentirosa,  una pérdida en vidas de 4,500 soldados estadounidenses y  más de 100 mil civiles iraquíes; al costo, según cálculos conservadores,  de 1 billón de dólares, un país lleno de ruinas y comido por la violencia y la inseguridad. Más “democrático”, eso sí, porque existe mayor libertad de expresión. Pero el paso de las tropas estadounidenses por el país árabe, será recordado como la época del saqueo de sus riquezas naturales y culturales, el derrocamiento de Sadan Husein y la aparición de la “violencia sectaria”, algo que los iraquíes desconocían antes de la entrada de las tropas norteamericanas.
El costo político para los EEUU ha sido catastrófico. Terminó con la caída del régimen de Bush y su inventada guerra antiterrorista global, su Al Qaeda,  a la que nunca se enfrentó militarmente ni en Afganistán ni en Irak; las “armas de destrucción masiva de Sadan”, que nunca aparecieron y, lo que no contemplaron jamás los estrategas norteamericanos y sionistas: el auge de la influencia de Irán y el avasallador avance del chiísmo islámico en la zona.
Pero ¡Cuidado! No se puede pensar en una retirada absoluta de las tropas norteamericanas de la zona de Irak. Las hileras de camiones y tanques avanzan hacia la frontera de la vecina Kuwai y no sabemos si las bases militares norteamericanas se quedarán con un personal mínimo.  Obama ha advertido a Irán que no debe sacar provecho de la retirada estadounidense. Sin embargo, los lideres iraquíes, desde su primer ministro, Nuri al Maliki,   hasta el líder del mayor bloque parlamentario, el clérigo Moqtada al Sadr, son chiis, de la misma sección de los chiítas que gobiernan la República Islámica de Irán.  Como se recordará, Moqtada al Sadr, encabezó la mayor resistencia armada en contra de la invasión extranjera, y ambos líderes mantienen excelentes relaciones con Irán y el gobierno de Irak ha firmado convenios de cooperación civil y militar con su antiguo enemigo Irán.
En la base militar de ´Fort Bragg, en Carolina del Norte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronunció un discurso para festejar el inicio de la retirada de  los últimos 30 mil militares norteamericanos de Irak. Allí dijo estas palabras: “es más difícil terminar una guerra que empezarla”. Y también, “Terminamos la guerra no con una batalla final sino con una marcha de regreso a casa”.
Ahora esperamos que Obama, que se vendió al electorado estadounidense en el 2008,  como el presidente anti-guerra, haga provisión de sus palabras y sus promesas, y no inicie una nueva guerra, ni en Irán, ni en Siria, ni en Corea,  ni en China, para que  no resulte “más difícil terminarla que comenzarla”.

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