La Restauración y la Independencia

Editorial

Perdida la Independencia por las actuaciones de los malos dominicanos, hubo de  procurarse la restauración pasando años hasta ser proclamada el 16 de agosto de 1863, luego de numerosas batallas contra los españoles representados por Pedro Santana.
Gregorio Luperón, nativo de la provincia de Puerto Plata fue la cabeza principal del movimiento restaurador  en l861, logrando la integración de cientos de valientes nacionalistas que hicieron suyos los ideales de los trinitarios liderados por Juan Pablo Duarte, recobrando la República Dominicana su Independencia.
La importancia de la fecha, 16 de agosto, se ha circunscrito a la realización de actos de toma de posesión del presidente,  vicepresidente, senadores, diputados, alcaldes y concejales, (regidores), siendo mínimos los actos que en recordación de la efemérides patria se realizan, aunque si la mencionan protocolarmente.
La supremacía de la fecha radica en que sin ella no gozáramos de  la democracia que ostentamos,  y aunque no reciba igual atención y dedicación que en el pasado, e incluso en la colocación de la bandera en el frente de los hogares, las generaciones están llamadas a dejar a la posteridad su apego a la recordación  del sacrificio  que  para el beneficio de la patria incurrieron miles de dominicanos.
Se recuerda que los independentistas han demandando de las autoridades gubernamentales la separación de las fechas patrias con otras como el carnaval, de manera que no se confunda y perjudique  una a la otra, por ello debe ser motivo de celebración exclusiva, con actos oficiales, pero que no se deje de lado el día de la Restauración de la República,  y que se conmemore como debe ser el nacimiento de la segunda Independencia, por haber restaurado la primera,  y  los puertoplateños orgullosos debieran hacerlo como más ahínco que los demás por haber sido Gregorio Luperón,  nacido en Puerto Plata, la primera espada de esa gesta histórica.
Umbert Hart
Con la muerte del doctor    Umbert Hart Messón, pierde Puerto Plata a uno de sus hijos más celosos, responsables y defensor de los intereses de la colectividad.
Nunca se apartó de los puertoplateños, aunque permaneció cerca de 50 años en Estados Unidos y Puerto Rico, se mantuvo atento y decidió regresar para estar en Puerto Plata sus últimos años.
Ex militar de la Armada de Estados Unidos, respetado y admirado por todos los puertoplateños que le trataron y quienes conocieron de su existencia por los trabajos emprendidos a favor del orden, protección del medio ambiente, su asistencia a los necesitados en cualquier terreno, especialmente en la medicina y particularmente en su área de la cirugía para estar presente recibiendo sólo la satisfacción del deber cumplido.
No existió obstáculos ni barreras para penetrar en instituciones, colaborar con el Ayuntamiento, con la Cámara de Comercio, institucionales religiosas, dar colaboración a organizaciones pobres que fomentan el deporte, la cultural, la educación en general.
Vino Umbert Hart Messón a Puerto Plata para continuar las manifestaciones de solidaridad, filantropía y disposición de servir  siempre a quienes necesitaron, que les inculcaron  su  buena madre Luisa Dolores Messón Beauchamps  y su abuela Edelmira Beauchamps Martínez (Pitita),    en su desarrollo de pequeño en el Camino Real.
Umbert Hart, de fuerte carácter, trato afable, que prestó siempre ateción a quienes se lo solicitaron, encontrará el lugar que Dios reserva a los buenos humanos que comparten con los demás todo cuando logran obtener.   No fue militante político, pero colaborador de todos, amó la libertad, luchó por ella y vivió en libertad junto a su compañera de toda la vida, su esposa   Hilda Pichardo Brown ,  quien al igual que sus hijos, nietos, hermanos  y demás parientes vivieron la manifestación de agradecimiento y dedicación que recibió  Puerto Plata  de Umbert Hart al sentir profundamente su partida.
Paz etena al honorable, destacado, incansable defensor y protector  de esta novia del Atlántico, doctor Umbert Rafael Hart Messón.