La patada final

Noticia

 

 

Ramiro Francisco

Después de las manifestaciones de protesta, represiones, muertes y derrocamiento del régimen de Muamar Khadafi, Libia nunca jamás será la misma para bien o para mal.
Luego de las manifestaciones de protestas pacíficas o no, depende de su óptica, las sociedades de Francia, España, Grecia y otras de la Unión Europea, nunca jamás serán las mismas.
Tras el proceso de cambio –noten que escribí proceso- que se da en algunos países de nuestra América como Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia, El Salvador y Brasil por citar unos cuantos, sus sociedades, nunca volverán a ser las mismas.
Cierto que esos cambios lentos y muy lentos a veces, han costado mucha sangre, encarcelamientos y muertes.
Si se realizara un documental sobre las madres solteras, las viudas, los viudos, los y las huérfanas, las personas con capacidades especiales, los “marcados” producto de esos cambios, nos asombraríamos de esas dolorosas realidades.
Todo cambio, sobre todo, los sociopolíticos traen consigo, arrastran como un vendaval –y no como el Vendaval de Javier Solís- mucho dolor, incertidumbre, desvelos y angustias.
Felizmente la clase media, los militares con elevada conciencia y respeto al pueblo, y la prensa no comprometida, tienen una elevada cuota de haber alcanzado esos aires de libertad y esperanzas de desarrollo.
Los abusos desmesurados en el cobro de impuestos, la ostentación de riquezas no fruto de un trabajo digno y honrado, la impunidad y la corrupción en la administración pública hasta dar náuseas, ha dado como resultado la salida de un mayor número de personas de la llamada clase media a externar sus opiniones en público y respaldar caminatas y vigilias.
Es un fenómeno extraño este. Sin contar con el respaldo de una oposición dividida. Esos movimientos espontáneos, sinceros sin ostentación de liderazgo y sin planes futuros de alcanzar alguna candidatura, con alta credibilidad de sus dirigentes y organizadores, es que ponen a temblar a los gobernantes corruptos y opresores.
Por igual puede afirmarse, que una prensa responsable y no comprometida con las esferas del poder ha sido y es donde se dan estos fenómenos, soporte y bastión de lucha contra gobernantes, políticos y empresarios corruptos.
No se debe olvidar que en nuestro país muchos periodistas no han bailado el son de las papeletas al poner sus conocimientos, sus corazones, sus plumas y sus almas, al servicio de los detentadores del poder.
Se mantienen firmes en sus principios, firmes en lo aprendido para ejercer con ética y dignidad la profesión. Los otros dan asco aunque vistan de saco y corbata. No me pida nombres por favor, que usted como nosotros conoce a unos y otros.
Esos mismos que te prostituyen hasta llegar a ser alcahuete y servil, te darán la patada final cuando hayas cumplido tu función de papel de baño. Los ejemplos están ahí.

ramiro_francisco@yahoo.com