La Edtrella del Béisbol dominicano, femenicida que no fue acusados, sino multado por a 100pesos

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En la década del ’70 luego de los partidos de la Liga Dominicana era una costumbre que una pléyade de beisbolistas y cronistas deportivos, cada uno por su lado, salieran del Estadio Quisqueya al filo de la medianoche, a esperar la madrugada en las pistas del Borinquen (Herminia), Cambumbo, Aguaría, Pablito, Nancy, El Coco, El Conquistador, El Almendro y la Casa Teresa o Rosada, entre otros lupanares.

Alrededor de las 2 de la madrugada del 11 de diciembre de 1973, César Cedeño de 22 años y una hermosa joven de 19 años Altagracia de la Cruz (Malena) llegaron en el Camaro del Super Baby y se registraron en un bungalow en el Motel Keko.

De acuerdo a la versión de Carlos Hernández, empleado del Keko, le dijo a la Policía Nacional que escuchó que Cedeño y de la Cruz “discutían” mientras ingresaban al motel. De acuerdo al empleado citado, Cedeño “estaba muy borracho” y llamó a la recepción para pedir una botella de cerveza, y “entre cinco y diez minutos después”, el empleado escuchó un disparo. Después de unos 5 minutos, Cedeño se marchó en su auto, y le dijo al hombre apostado en la puerta exterior que “la chica que estaba conmigo se disparó accidentalmente”.

Hernández llamó a la Policía, que efectivamente encontró a Malena con una herida de bala en la sien derecha. Cedeño se entregó a la policía a las 10 de la mañana y un coronel de la PN que pidió no ser identificado dijo en una conferencia de prensa improvisada, que a Cedeño se le había disparado por error con el revólver Smith & Wesson calibre 38 que portaba sin permiso.

Según la Policía, Cedeño dijo que De la Cruz había sentido curiosidad por el arma y que “se le disparó accidentalmente cuando trató de quitársela”.

César Cedeño “El Super Baby” no fue acusado de asesinato, ni tampoco de posesión ilegal de un arma de fuego.

Once días después, el sistema judicial entró en receso festivo por la Navidad y los procesos judiciales no se reanudarían hasta el 7 de enero de 1974.

La oficina de Abogados de Federico Nina, que representaba a Cedeño, informó el día de Año Nuevo que “el homicidio fue calificado de involuntario”. Cedeño pagó la fianza de $10,000 pesos y quedó libre, pero no se le permitió regresar a los Estados Unidos hasta que fuera juzgado por el cargo de homicidio involuntario.

El 14 de enero de 1974 el fiscal Frank Díaz solicitó el sobreseimiento de los cargos contra Cedeño por falta de pruebas. “No parece haber indicios de responsabilidad que comprometan la inocencia de (Cedeño)”, dijo, “y la fiscalía cree que debe ser absuelto”.

Cedeño le dijo al juez Porfirio Natera que Malena estaba manejando el revólver cuando se disparó y fue completamente accidental. El informe del forense estuvo de acuerdo y las pruebas policiales de la parafina habían demostrado que el arma fue efectivamente disparada por la señorita de la Cruz.

El juicio concluyó en 90 minutos y el Porfifio Natera rechazó la solicitud de Díaz y encontró a Cedeño “culpable de homicidio involuntario y al pago de una multa de $100 pesos”.

Una voz gritó a todo pulmón: “¡Es una injusticia!” ,  era Felicia de la Cruz, tía de Altagracia de la Cruz al escuchar el veredicto.

César Cedeño era un hombre libre y salió del tribunal flanqueado por su esposa Cora, de 22 años y el presidente de los Astros, Spec Richardson, quien había volado a Santo Domingo con otros funcionarios de los Astros “para ofrecer toda la ayuda que fuera necesaria”.