Independencia de los pueblos

La independencia de los pueblos se adquiere mediante lucha, sacrificio y hasta derramamiento de sangre   de muchos de sus habitantes. No es porque se quiera o se desee, sino por ser considerada la prenda de mayor valor para el desenvolvimiento de un país, y así  no depender de otros para accionar en aras del desarrollo social, político, económico, cultural, en sentido general.
Es por ello que cuando se trata de la celebración del día de la Independencia Nacional, se echan a un lado todas las actividades y manifestaciones individuales para proceder a celebrar con todo el esplendor la efemérides,  convirtiéndola en una  fiesta nacional con la masiva participación del pueblo, comenzando con las autoridades que no lo hacen para los hombres y mujeres de su entorno, ni del partido político en el gobierno exclusivamente  sino para la generalidad.
Los empresarios, industriales y  patronos en general, organizan celebraciones por separado haciendo grande el día, honrando y maximizando el logro que se obtuvo con la separación de la isla, dando paso al nacimiento de la    República Dominicana  el 27 de febrero de 1844. Han pasado 167 años y aún  no se crea consciencia sobre esa gesta patriótica y los esfuerzos que se hacen son mínimos,  situación de la que  ningún dominicano puede excusarse  ni  ser considerado culpable.
Un 27 de febrero tendrá el sentido que merece la fecha cuando el pueblo dominicano vuelva a gritar, ya no en la puerta de El Conde únicamente,  sino en todo el país  ”qué viva la Independencia Nacional y la República Dominicana.”

Preparados para
el triunfo

Pocos son los políticos que se preparan para  perder, más cuando se trata de fuerzas que gravitan profundamente en una organización con posibilidades de ganar los comicios.
Empresas encuestadoras dedicadas a consultar y dar a conocer  resultados sobre la percepción de la gente en torno a políticos o cualquier otro producto, existen en todo el mundo, aunque  se trata de un método auxiliar científico que no necesariamente responde a la verdad,  pues muchos interesados, entre ellos políticos, regularmente pagan el servicio, especialmente en busca de conocer sus debilidades,  fortalezas  y su posicionamiento frente a la comunidad.
Hace años no se libra una pre campaña o campaña electoral sin que se desate una guerra de encuestas en los partidos políticos, de manera interna o en las elecciones congresuales -municipales y presidenciales, lo que se acepta como  válido,  pero   necesariamente no tienen que ser tomadas como guía para ganar los comicios, sino como termómetro para medir la aceptación.
Muchos han sido los diagnósticos y vaticinios que se han caído emanados de las encuestas, pero la mayoría aciertan cuando se trata de fuentes elementales y creíbles.  Desafortunadamente la companía que encuesta y  favorece los intereses de un  sector es la mejor, pues todos están apostando e invirtiendo para ganar, nunca para perder y por ello se trata de desacreditar los encuestadores cuando los resultados son desfavorables.
La utilización  de  encuestas a través de medios de comunicación  pero sin dar los resultados del momento, es una forma de atraer adeptos o desencantar a otros, aún  estando conscientes de que los números no se ajustan a la realidad,    de manera que se hacen daño quienes actúan de esa manera.
Es importante respetar la manifestación ajena, la del adversario, de las compañías encuestadoras, no detenerse en el trabajo y esperar finalmente el resultado de la gran encuesta, la votación directa de los electores internos y externos de una agrupación política, sin crear situaciones de las que mañana tengan que arrepentirse.

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Periódico de Puerto Plata, vigente desde 1976 llevando la luz que guía la verdad a cada ciudadano. Honestidad. Carácter y confiabilidad nos definen.

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