IN MEMORIAM AL ESCRITOR Y COMUNICADOR QUE NO CLAUDICO ANTE LA POSVERDAD

Andrés Brito

El ACV que puso fin a la vida de ACEVEDO ha llegado en el peor momento de degradación
social que vivimos: la crisis de valores y principios, como la moral, honestidad, probidad
responsabilidad, prudencia, amor, amistad, trabajo, etc., que hoy se constituyen en la regla de
una sociedad enferma, han perdido en este hombre de humilde y simple vida, su principal
devoto y reverenciador.
Si la condición de héroe de un hombre fuese dada por su valor moral, Puerto Plata hubiese
enterrado un héroe nacional; porque en esta sociedad que ahíta creencias equivocadas, que
azuza valores falsos y que tiene mal planteadas sus prioridades, Acevedo no se dejó entrampar
por estos vicios degradantes.
En su larga data de escritor y comunicador, en este puertoplateño que hoy deja su nombre
para acuñarlo como un “bien colectivo”, en su pluma y en sus labios no campearon
posverdades.
¿Y por qué no conoció Acevedo la posverdad en su larga vida de escritor y comunicador?
Sencillamente, porque hizo reverencia a la objetividad, la responsabilidad y la honestidad en
estas nobles actividades que le daban el pan. Pensó más en los hechos concretos, ciertos y
verificables, que en las emociones y subjetividades del público.
No quiso Acevedo claudicar ante la posverdad, porque se resistió a caer en el “vicio” de
manipular las informaciones para que el público no pudiese conocer qué era verdad y qué era
mentira. Rehuyó de las manifestaciones contrarias a lo que él sabía, pensaba o sentía.
Acevedo, aleccionado por San Agustín y Platón, en sus limpias carreras de escritor y
comunicador renunció a jurar, es decir, abjuró a la posverdad, porque mentir es decir lo
contrario de lo que se piensa, con la intención de engañar; mas, la verdad ha de ser
independiente a las opiniones.
Este flagelo de la posverdad, no obstante su nombre ser de un patentizado reciente-cobra
figura a partir de 1992, e incorporada al prestigioso diccionario de OXFORD, Inglaterra, en
2016; y al diccionario de la RAE, en 2017-; pero que su manifestación social, bien puede
decirse que ha existido desde siempre, en tanto que desde siempre el hombre ha mentido.
Acevedo no se dejó vencer de las posverdades, porque fue un actor de “todo o nada”; esto es,
o serio o no serio. Y tal como lo sentencia Ralph Keyes, en su obra la “Era de la Posverdad”-The
Post-Truth Era-, la honestidad antes era una proporción de todo o nada; es decir, se era
honesto o deshonesto. Sin embargo, en la era de la posverdad han aparecido grados y
diferentes niveles de honestidad. Además, han aumentado las circunstancias que desembocan
en deshonestidad, mientras las que nutren la honestidad están disminuyendo.
En fin!, en la vida de escritor, comunicador y ciudadano de Acevedo, no ganó la posverdad; en
tanto, que este hombre de frente quemada por el sol, siempre rehusó asumir las mentiras
como verdades; virtud que enarboló en uno de sus últimos trabajos literarios, al salir en
defensa a nuestro prócer, Gregorio Luperón, en ocasión de ser calumniado por un avieso

descendiente del caudillo y corrupto, Buena Ventura Báez. ¡En nuestro héroe de la moralidad
no tuvieron victorias las mentiras!

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Periódico de Puerto Plata, vigente desde 1976 llevando la luz que guía la verdad a cada ciudadano. Honestidad. Carácter y confiabilidad nos definen.

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