Gestión de Luis Abinader: Desafíos y Respuestas ante Fenómenos Atmosféricos

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El gobierno del presidente Luis Abinader ha enfrentado una serie de desafíos climáticos, con al menos nueve fenómenos atmosféricos poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades ante los impactos sobre el territorio nacional. El más reciente episodio tuvo lugar el pasado fin de semana, cuando un disturbio tropical generó intensas lluvias sobre el Gran Santo Domingo y varias provincias, provocando inundaciones, desplazamientos masivos, daños estructurales y lamentablemente, al menos nueve pérdidas de vida confirmadas oficialmente.

A pesar de las advertencias emitidas por la Oficina Nacional de Meteorología y las acciones preventivas del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la magnitud de las lluvias superó las proyecciones, llevando al presidente Abinader a catalogar el evento como el fenómeno atmosférico que dejó “la mayor cantidad de lluvias en la historia de la República Dominicana”. En solo 24 horas, se registraron aproximadamente 431 milímetros de lluvia, casi duplicando la cifra del 4 de noviembre de 2022, que fue de 266 milímetros.

Desde su elección en julio de 2020, el gobierno de Abinader ha enfrentado diversos eventos climáticos. Inicialmente, la tormenta tropical Isaías afectó la provincia de Hato Mayor, dejando a cientos de familias sin hogar y causando daños considerables en la ganadería y agricultura de la región. Aunque el impacto ocurrió antes de asumir el cargo, Abinader se comprometió a implementar un programa de mejora de la construcción de viviendas y otras medidas para ayudar a los afectados.

Poco después de asumir la presidencia, la tormenta tropical Laura golpeó el país, dejando tres fallecidos, cientos de evacuados y daños en más de 200 viviendas. En respuesta, Abinader visitó las zonas afectadas y prometió la construcción de viviendas para los damnificados, especialmente en áreas como La Yuca de los Ríos.

Un año después, la tormenta Elsa tocó suelo dominicano en julio de 2021, causando fallecimientos en Barahona y Baní, así como el colapso de viviendas debido a las intensas lluvias. Este conjunto de desafíos climáticos ha requerido una acción gubernamental constante, destacando la importancia de fortalecer la resiliencia del país ante eventos meteorológicos extremos.