Entre julio y agosto nacieron y sembraron amor

Inolvidable los días que vinieron al mundo cargado de alegría y repartiendo felicidad, paz y armonía en todos los  que esperamos su arribo a la tiempo que nos parió a todos, que ha dado la oportunidad de nacer, crecer y desarrollarnos. Yaritza, 22 de agosto, Pedro Augusto 10 de Julio y Mario Agosto 28 de julio, por un tris nacen los tres el mismo mes, pero se dividieron y la empresa como mayor se fue delante, los valores detrás, Pedro Augusto de segundo y Mario Agustín, el último en llegar para poner fin al producto y realización de Maritza Cano y Augusto Vásquez. Si la mujer el hombre deben sembrar un árbol, escribir un libro y tener hijos, sus padres han logrado el objetivo y no llegan a imaginarse la satisfacción, la facilidad, alegría permanente que proporcionan a cada uno de nosotros ahora que están de cumpleaños. Yaritza, doña Facunda, Juliana Ramos en representación de su única hija María Vásquez Ramos que había desaparecido físicamente, Ramón Cano que desde los Estados Unidos viajó para estar presente en el parto de su hermana, la doctora Linda Pelegrín para recibirlo y el doctor Manuel Pérez Fernández y el padre que es el autor de esta columna estuvo activo desde las cuatro de la mañana cuando vio la luz Pedro Augusto el 10 de julio del 2005;  para  cinco años más tarde asistir  un escenario distinto pero con los mismo personaje, sin la presencia de Juliana Ramos y ver llegar al mundo a Mario Agustín cerca de las dos de la tarde del 28 de julio. Yaritza continúo siendo la Rayna, la estrella, es a única hembra, celosa y amorosa con sus hermanos que cuida,  quiere y trata como sus hijos y el son sus padres.  Los tres han tenido el privilegio de ser hijos adorados, queridos por sus padres, abuelos, tíos y primos que lo hace estando juntos a separados que por razones de las circunstancias unos están en estados Unidos y otros en República Dominicana. Ellos, además a haberse realizado como seres humanos, me han dado la oportunidad que amar y querer más a mi madre María Vasquez de Silverio, que se fue a la eternidad y de sus 10 hijos sólo Augusto no le dió nieto, de manera que se enteró en el más allá, pues al no haber experimentado el privilegio que tener hijos aunque junto crecieron y recibieron el apoyo muchos de los sobrinos a quienes di el trato de hijo y continúan siendo, no había aquilatado el sacrificio,  esfuerzos, cariño, amor, comprensión  constante de una mujer que parió sus hijos y abantonó todo para dedicarse ellos, incluyendo el trabajo, y transportando a los años que mamá tuvo sus hijos en medio de campos y con el atraso que caracterizaba el medio y la ciencia,  hay que desdecar la gran proeza y que se hay conocido ahora con el nacimiento de ustedes tres. Gracias a Dios que han sido hijos disciplinados, humildes como se lo han inculcado sus padres y apegado a la familia como lo fueron ellos para con sus padres, hermanos y otros familiares. No he estado nunca de acuerdo con recordar y felicitar un día de cada año, para mi todos los felices a sus lados y con saber que se encuentran bien donde quiera que se encuentre por la comunicación que mantenemos no importa el lugar ni la distancia el amor rompe barrera, no tiene color y frontera, sino sentimiento profundo infinito que se ponen en practica cada día desde que ustedes nacieron, más fuerte aún cuando ya se había marchado mi madre a la eternidad, aunque siempre mantengo junto a mi el amor de los hermanos que me considera el niño de siempre y ustedes los respetan y los quieren como sus adorados tíos lo que es recíproco. Gracias a Dios por darme esta familia y que la felicitad no sea el 22 de agosto, 10 y 28 de julio, sino todos los días para goce y disfrute de Maritza, Augusto y todos los familiares que les quieren como ustedes han aprendido a quererlos a ellos.

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