Editorial

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Tradicionalmente, los dominicanos han celebrado la llegada del fin de año, independientemente de sus recursos económicos. Esta festividad suele ir acompañada de bebidas alcohólicas y abundantes comidas, especialmente en la víspera de Navidad. Cuando los recursos escasean, el gobierno implementa programas especiales de ayuda a las familias necesitadas, iniciando en noviembre con diversas modalidades de asistencia.

La realidad de estas celebraciones es innegable: reuniones familiares, reflexión y festejos para despedir el año. Sin embargo, se hace un llamado a la moderación y hermandad en estas festividades. El éxito de la participación radica en disfrutarlas con mesura y, si es posible, compartir con los vecinos más cercanos que puedan no contar con los recursos o familiares para hacerlo.

Aunque es difícil evitar por completo el bullicio y los escándalos durante estas festividades, se insta a la moderación y el recogimiento. Es fundamental destacar la importancia de la prudencia al volante, evitando el consumo de alcohol si se va a conducir, contribuyendo así a prevenir accidentes que, en muchos casos, podrían evitarse con decisiones responsables. Se desea a todos que disfruten de estas festividades de forma segura y que el nuevo año traiga consigo lo mejor.