Ecos de mi pueblo: El muro de lamentaciones

 

 

 

 

 

Augusto Vásquez

 

Podría considerarse prepotencia, guapeza, interés de crecer política y personalmente o de defender los intereses de la mayoría, a través de las posiciones que han observado alcaldes y regidores? La respuesta estaría en discusión, pero resulta desagradable que después de una armonía reinante en la familia municipal, de buenas a primera, luego de anunciarse la intención de aumento de salarios para todos los servidores, incluidos  alcalde y regidores, se hayan producido  cancelaciones, otorgamiento de solares en «áreas consideradas verdades,» y  escándalos bochornosos que en nada les favorece políticamente.

Los que están en la »picota pública,» deberían levantar cabeza, pues no es saludable la actitud asumida, por tratarse de personas mayormente jóvenes o hábiles políticamente, lo que implica que continuarán gravitando en el escenario por muchos años, pero sólo si se saben administrar. Hoy son autoridades municipales, mañana no se conoce cuál será la posición, si congresistas o funcionarios del gobierno, y quién sabe el liderazgo e influencia a alcanzar dentro de su partido y la sociedad misma?

Ha sido una constante nuestra utilizar los medios no para echarle leña al fuego, ya que no beneficia a ninguna de las partes, sino a los adversarios de cada uno de ellos. Es posible que hasta se celebre cada vez que se conozca del fallo de una gestión en busca de la unidad y la armonía que había existido en los últimos años entre los regidores, el alcalde y la vice alcaldesa. Habrá que continuar luchando para lograrlo, pero los líderes políticos tienen que tomar parte activa en el conflicto, pues todos los envueltos son políticos y podrían afectarse en lo particular o personal, pero a la postre todos resultarán enlodados. De ahí que no debe permitir el liderazgo del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), así como el Reformista Social Cristiano (PRSC), que continúe el enfrentamiento que se vive en el Ayuntamiento municipal, por diferencias entre el alcalde y siete de los trece regidores.

Walter Musa está bien valorado por el trabajo realizado, por la cantidad de obras hechas con el apoyo de los regidores, lleva las de ganar, pero como no se trata de una competencia y que tendrán que convivir hasta el 2016 todos ellos, lo ideal sería deponer actitudes, convenir que »es mejor un mal arreglo que un buen pleito en cualquier terreno.»  En política  las  contradicciones  no se valoran en lo personal, sino en los resultados, el Ayuntamiento tiene que continuar rindiendo buenos resultados a los puertoplateños, lo que deben sopesar el alcalde y los ediles, a fin de no perder la popularidad, la credibilidad y la imagen creada de ser la mejor administración que ha pasado, que le ha devuelto a Puerto Plata la limpieza, higiene, obras deportivas, culturales, para las instituciones sociales  y las ayudas a quienes lo han solicitado. Es cuestión de reflexionar, por los intereses que representan, por sus respectivos partidos, por su prestigio personal y por el futuro político de cada uno. Pensar alto y sentir profundamente qué hacer, cómo hacer ahora, antes de que sea tarde y haya que recurrir a las lamentaciones.

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