Cheo Lagombra

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Enseñar no es Transmitir Conocimientos

Cheo Lagombra
La formación docente y la práctica educativa constituyen, por separado y conjuntamente, dos
elementos esenciales en la actividad educativa. Ambos deben ser considerados en cada contexto y
momento histórico y preguntarse si responden a las necesidades y expectativas de la mujer, del
hombre y de la sociedad interpretada y asumida por el sistema educativo.
La formación académica recibida por los futuros docentes en los centros de educación
superior deben estar orientadas a formar egresados capaces de identificar y seleccionar las
estrategias pedagógicas o los medios adecuados, para implementar las estrategias de aprendizaje
y de enseñanza para el manejo eficiente de los contenidos de las asignaturas que imparten.
Todos recordamos aquella profe o aquel profe que por los saberes que demostraban en sus
clases se ganaban la admiración y el respeto de todos. En la universidad ocurría lo mismo,
aquellas cátedras magistrales de esos doctores o magister eran verdaderas piezas de oratoria
clásica, uno tenía que estar atento para poder anotar todas las conceptualizaciones al pie de la
letra en los cuadernos.

Los docentes de la carrera de educación, aunque algunos citaban a Paulo Freire sobre
todo su obra “Pedagogía del Oprimido,” sin embargo todos los egresados de esa carrera de mi
época, fuimos formados en el Conductismo teoría Psicológica aplicada a la educación que
considera que el aprendizaje se basa en la adquisición de conocimientos, que el docente que es un
experto que lo debe transmitir de la forma más clara y directa posible, utilizando sistemas
de reforzamiento positivo y negativo, para que el estudiante los asimile, demostrándolos en
conductas reales. De acuerdo a ese enfoque, el responsable del proceso de enseñanza es el
profesor, que se convierte en su eje principal, presuponiendo el interés previo del alumno para
la adquisición de la información. Pero los tiempos cambian y en una sociedad tan compleja
como la actual cada vez resulta menos válido un modelo de docencia predominantemente
académico. El profesor debe conocer la sociedad en que vive e implementar en el aula una
situación de aprendizaje que les facilite a los alumnos las herramientas para que estos puedan
analizar y responder de manera sistemática a las numerosas interrogantes que debe enfrentar no
solo en su aprendizaje en la escuela, sino que les sirvan también para enfrentar y producir los
cambios que la sociedad debe superar. Es decir se presta más al desarrollo del saber hacer para
que los estudiantes desarrollen sus destrezas mentales, operativas y actitudinales o sea las
competencias y habilidades para enfrentar y resolver los problemas cotidianos.

Hoy en día el profesor es mucho más que

un transmisor de conocimientos, su rol es de facilitador de sus alumnos, creando las
posibilidades para la construcción de sus conocimientos. Pero evaluando con exámenes de
respuestas correctas las escuelas se convierten en centros de entrenamiento para las pruebas, que
es puro conductismo, es de tipo bancaria, es decir, se intenta depositar conocimiento en la cabeza
del alumno. En cambio cuando el estudiante
construye sus propios conocimientos, relacionando los conocimientos previos que tiene con los
nuevos que le plantea el docente, el alumno es capaz de explicar, describir, aplicar y transferir el
conocimiento adquirido. En este modelo se conjugan conocimientos previos y nuevos. Es saber
decir y saber hacer. En ese sentido “enseñar no es transferir conocimientos”, es facilitar la
construcción de conocimientos. Nunca había sido tan marcado el abismo entre dos generaciones.
El Constructivismo como un enfoque
pedagógico de trabajo en el proceso de enseñanza y aprendizaje (fundamentado por las teorías de
Piaget, Vygotsky, Ausubel, Bruner, entre otros), se debe desarrollar de manera activa y
constructiva, en la cual la enseñanza debe ser un acto de intencionalidad. En nuestro país se
comenzó aplicar en el sistema educativo desde 1995. Los estudiantes de hoy hacen sus
tareas con ayuda de Internet y crecen sumergidos en las redes sociales, pero muchos profesores
todavía siguen aplicando una educación tradicional, sometidos a la presión de los resultados
académicos basados en pruebas de falso o verdadero, o de selección múltiple, y así los
estudiantes nunca podrán completar una prueba que exija diferentes niveles de comprensión,
criterio, capacidad de discernimiento, resolución de problemas e incluso creatividad en tres
grandes áreas: la lectura, las matemáticas y las ciencias sociales y las ciencias de la naturaleza.