Chávez y Obama ¿Se quedan?

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Juan Pablo Plácido

En los próximos días habrá elecciones presidenciales en Venezuela y en los Estados Unidos de Norteamérica, dos países con los que la República Dominicana mantiene  relaciones comerciales y políticas muy importantes.
En ambos procesos electorales los actuales presidentes de esos dos países, Hugo Chávez y Barak Obama buscan relegirse. ¿Lo lograrán?
Las elecciones de Venezuela están programadas para el domingo 7 de octubre y las de los Estados Unidos de Norteamérica para el 6 de  noviembre.
Chávez lleva varios períodos consecutivos ejerciendo la presidencia de la República. Su programa de gobierno ha estado dirigido a la aplicación de políticas sociales en favor de una inmensa mayoría prácticamente excluida de la toma de decisiones en la historia venezolana, pero que se acentuó en los gobiernos de los partidos Acción Demócrata y el COPEI, de tendencias social demócrata y cristiana respectivamente.
La dirección de estos partidos se alejó tanto de las grandes mayorías venezolana que juntos perdieron del ex coronel Chávez Frías cuando se le enfrentó a éstos por primera vez,  y quien desde entonces ha ganado todos los procesos electorales celebrados en la tierra de Simón Bolívar.
Las políticas chavistas han arrinconado a los poderes tradicionales de Venezuela, los que han intentado derrocar a  Chávez usando todos los métodos habidos y por haber, incluyendo el golpe de Estado.
Pero parece que algo del pastel del rico país  sudamericano ha estado cayendo en las manos de los olvidados de Venezuela,  porque sólo con un apoyo popular grande se ganan elecciones tras elecciones.
Cuando viajamos y nos encontramos con algún venezolano, por lo regular de la clase media y clase alta, que son los que  pueden viajar fuera de su país, al hablar de Chávez, nos dibujan la imagen del mismo Lucifer. Esta imagen se explica en un contexto de cambios en la base material del pueblo venezolano, donde los acomodados no aceptan retroceder o mantenerse donde estuvieron  hasta la llegada de  Chávez, detentando poder social, político o económico.
Hugo Chávez ha desarrollado su campaña al tiempo que se da un tratamiento médico para curar o detener un cáncer que le fue diagnosticado. Las encuestas publicadas y aceptadas por todos señalan que la pelea Chávez- Capriles está bastante cerrada.
En cuanto a las elecciones de los Estados Unidos de Norteamérica, encontramos a un presidente Obama navegando en medio de una de las peores crisis económicas de su país. Desde la Gran Depresión ocurrida en el año de 1929, los Estados Unidos no habían vivido una crisis tan fuerte y tan prolongada.
Barak Obama no es el causante de esta crisis. La crisis actual estalló unos meses antes de la toma de posesión del primer presidente afro descendiente, más o menos en agosto del año 2008, de modo que, si bien Obama no  ha resuelto la crisis, no se le puede sindicar como su progenitor. El presidente Obama prácticamente ha tenido que engavetar todos los proyectos de corte popular que anunció en su primera campaña, ha debido enfrentar un endeudamiento gigantesco, una tasa de desempleo récord y un decaimiento de los beneficios sociales brutal. Visto así, se diría en principio que Obama lleva todas las de perder. Sin embargo, mucha gente de los Estados Unidos que van a votar el 6 de noviembre sabe que la presente crisis económica viene de viejo, pero que fue en los dos gobiernos del Partido Republicano encabezados por George Bush hijo cuando la crisis desarrolló sus tentáculos.
En el argot boxístico se dice que en una pelea por el título mundial, el  retador no debe hacer depender su triunfo de una decisión de los jueces,  debe noquear al campeón para ceñirse la baja.
¿Tendrá Henrique Capriles Radonski y Mitt Romney  pegadas  tan fuertes como  para tirar a  la loma a Hugo Chávez  Frías y a Barak Obama?

Hasta ahora, quienes han asistido a los entrenamientos no han visto ese golpe.

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