YA NO HABLAN DE CONVERGENCIA

 

juan  pablo   placido

 

Juan Pablo Placido

juanpabloplacido@hotmail.com

Los que escuchan y leen noticias saben que hace poco tiempo el grupo

de dirigentes que abandonó el PRD para formar otra agrupación política

hablaba de crear UNA GRAN CONVERGENCIA POLITICA, integrada por

diferentes organizaciones de izquierda y por grupos populares que

siempre le han hecho el coro al Partido Revolucionario Dominicano. De

buena a primera esas voces han dejado de mencionar la palabra

Convergencia y en su lugar tratan de reforzar en la mente del pueblo

dominicano la expresión PRM. Resulta que a la primera convocatoria de la

convergencia no asistió el número esperado de organizaciones con algún

nivel de influencia o de credibilidad. Y los que asistieron, al parecer,

entendieron de qué se trataba el asunto y espantaron la mula. Supieron

que se les usaría para hacer un bulto, principalmente frente al PRD de

Miguel Vargas y nada más. Porque eso de candidaturas ya estaba

decidido y no para favorecer a los llamados grupos alternativos. Las

agrupaciones populares y los grupos de izquierda dominicana tienen la

agenda de los años sesenta y no la han variado. Quieren que llegue el

momento de una insurrección popular. Su agenda estratégica es la toma

del poder por la vía armada. Cuando creyeron que el PRD podía servir de

acicate a esos planes se unieron a él. Pero los tiempos han cambiado y el

PRD fogoso de ayer no ya es ni la sombra. ¿Qué les ofrece a los grupos

populares y a los partiditos de izquierda ese sector disidente del PRD de

Hipólito y de Abinader? Sencillamente nada. Por eso no fueron a la

convergencia como estos dos dirigentes esperaban. Pero, además, en las

cabezas de los dirigentes de esos grupejos populares y de izquierda existe

la idea de participar en los procesos electores siempre y cuando a cada

uno de ellos se le reserve la candidatura presidencial. Un tercer factor que

aleja a los grupos populares y de izquierda del PRM es que en el seno de la

sociedad han surgido reivindicaciones que ellos enarbolan como suyas:

como el caso de Loma Miranda y el de la Barrik, la ley de partidos, etc.

con las que el PRM se identifica muy tímidamente. Así pues, reducido a su

propia salsa, el PRM emprendió el camino de constituirse en un partido

más del sistema político dominicano, donde igualmente la candidatura

presidencial del 2016 es motivo de recelos y de conatos de otra división.

La emotividad en política no es buena consejera y para vacunarse de sus

efectos devastadores lo primero que debe tener en cuanta un dirigente

políticos es, cuáles son las características de la sociedad en la que hace la

actividad política, cuáles son los actores, cómo piensan y cómo actuarán

llegado el momento. La convergencia nació muerta.

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