Cartas que se extraviaron

Untitled-20Buen día señor director.

Esta carta tan autentica dedicada a la tierra no se puede contaminar pero lo que se antecede es un monton de bendiciones, ahí le va. La iglesia templo bíblico, nuestros hermanos en Cristo Jesus cumplen 90 años de presencia en Puerto Plata. Hace casi un siglo que llego en un barco a Puerto Plata con una Biblia en su maleta y predicando el amor y entendimiento entre los dominicanos el señor Duncan M. Read. En la persona de los nietos de Jose Jacobo y Telma saludo a miles de jóvenes de estas iglesias y a los adultos en la persona de las familias de los de Peña Marques y los Santana va mi saludo a los adultos señor director entre usted y yo; en esa iglesia todos son elegantes bien puestos en el gozo, el amor le brota por los poros. Ahora vámonos con la madre tierra que si seguimos maltratándola pronto todos pareceremos extraterrestres. Señores lectores comente esta carta del jefe indio con la familia, con el amigo. Ahí señor director mi distinción y afecto para usted y su familia.

Carta del jefe de Seattle de la tribu Suwamish a el gran jefe Blanco.

¿Cómo puede usted comprar o vender el cielo, o el calor de la tierra? La idea resulta extraña para nosotros. Si no nos pertenecen la frescura, ni el destello del agua, ¿Cómo nos los podrían comprar ustedes? Somos parte de la tierra y ella es parte nuestra. Las perfumadas flores son nuestras hermanas. Las rocosas cumbres, el olor de las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre: todos los pertenecemos a la misma familia. El agua centellante que corre por los arroyos y los ríos, no es agua solamente: es sangre de nuestros antepasados. Si nosotros les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que es sagrada, y que cada imagen que se refleja en el agua cristalina de los lagos, habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de nuestro pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Sabemos que el blanco no entiende nuestra manera de ser. Un pedazo de tierra, para él, es igual que el siguiente. No mira a la tierra como su hermana, sino como su enemiga. Y cuando la ha conquistado, la abandona, y se marcha a otra parte. Deja atrás las tumbas de sus padres y le importa. Viola la tierra de sus hijos, y no le importa. Trata a su madre la tierra y a su hermano el cielo como cosas que deben comprarse, saquearse, ser vendidas, su apetito devorará la tierra, pero detrás solo quedara un desierto… No hay tranquilidad en las ciudades del blanco. No hay en ellas lugar donde se pueda escuchar el rumor de las hojas en primavera, o el susurro de las alas de un insecto. Pero quizás digo esto porque soy un salvaje y no entiendo. En sus ciudades el ruido solo insulta a los oídos.

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Periódico de Puerto Plata, vigente desde 1976 llevando la luz que guía la verdad a cada ciudadano. Honestidad. Carácter y confiabilidad nos definen.

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