Manuel Gilbert
CARRETERA CUPEY OP AYUNTPUERTO PLATA.-Mi rabioso antagonista con un discurso reptante y descalificante dio una explicación peregrina de las cosas pecaminosas que le atribuyo haber cometido, incluyendo su odio visceral al alcalde Walter Musa y su laboriosa y ejemplar familia, que no me satisface y ha vuelto a insultarnos nos vemos compelidos, haciendo uso del recurso de la legitima defensa, a contestar su nueva andanada de improperios.
En cuanto a que lo que asevera mi gratuito cuestionador en el sentido de que estoy obligado a tener respeto y consideración al senador Francis Vargas, debo decirle que se equivoca de medio a medio, porque el traje de la incondicionalidad al único que le queda como anillo al dedo es él que piensa y siente como un vasallo. Como a Francis Vargas, le he dado mi ayuda a muchos otros políticos a los que nunca he pasado factura.
Además le recuerdo que cuando su patrón no se perfilaba como la figura política, yo era su amigo, sin exigir ni esperar nada de éste y usted apareció a la hora de abundante vendimia y se ha pegado al empleo que disfruta como un ostión se pega al arrecife o como se aferra un salta cocotes al cuello de una persona.
Como su amigo le di la mano para que su talento hiciera eclosión, en una coyuntura en que los amigos escasean, porque no hay nada que repartir ni que pedir. Otros vendimiarios, en cambio, llegaron a formar parte de su entorno, cuando Vargas podía ponerlos a disfrutar de las sinecuras del poder.
Es oportuno que se sepa que jamás he vinculado a Francis Vargas al proyecto de la Compañía de Electricidad Puerto Plata (CPP) de instalar una barcaza generadora en el puerto local, sino todo lo contrario, cuando alguien ha querido relacionarlo con esa maldición, le he defendido a capa y espada, porque no tengo constancia de que sea de los promotores de dicho proyecto.
Pero como fiel vasallo que es, al fin y al cabo, se le olvida el epitafio que Dale Carnegie ordenó que se colocara en su tumba: “He sido lo que fui, porque me hice rodear de hombres mejores que yo”, gesto noble con el que reconocía el aporte de sus colaboradores para obtener la grandeza que alcanzó durante su tránsito por la vida.
El teleradio auditorio de la sección “Así son las Cosas” de “Notisucesos”, sabe que censuré a mis compañeros de panel, cuando quisieron vincular al senador, diciéndole que no olvidaran que en la Constitución de la República se consagra el principio de la personalidad de la pena y que Vargas no tiene que responder de los actos de sus colaboradores. Entonces, no sabemos, porque su siervo perruno insiste en atribuirme lo que no he dicho de su jefe.
Sin embargo, si tuviera prueba de que Francis Vargas está con ese proyecto o cometiendo un atentado en contra de Puerto Plata, que para mi está por encima de cualquier cosa, excepto de la Patria y de mi familia, como no soy siervo de nadie, usted puede estar seguro que si éste asumiera una postura indigna de esa naturaleza, eso relevaría cualquier consideración hacia ese amigo y lo cuestionaría y combatiría si es necesario.
Si alguien contribuye a establecer algún nexo entre el senador y ese diabólico proyecto, son los hombres de su entorno, incluyéndolo en primer orden a usted, que no debiera estar respaldando en primera fila ese proyecto, sino secundando de manera decidida a los que lo rechazan de plano. Pero allá usted, porque como dice el refrán que “uno con lo suyo hace un saco y se mete”.
Pero, no obstante, es oportuno recordar lo que decía el emperador romano que “la mujer del Cesar no solo debía ser seria, sino que tenía que aparentarlo”. En ese tenor cabe señalar, que se podría convencer a la gente de que un individuo no es lo que es, pero jamás podrá persuadirla de que no crea lo que ese individuo aparenta. “Por sus frutos los conoceréis”, dice la Biblia y “los hechos no mienten”, dicen los ingleses.
En ese sentido debo decirle que es usted y otros hombres del entorno del presidente del Comité Provincial, lo que han llevado a otros, no a nosotros, a decir que éste estaría apoyando la instalación en la bahía de una contaminante barcaza generadora de una electricidad que la provincia de Puerto Plata no necesita, porque hay 247 megas instalados y solo se le sirve 43 megas de los 67 megas que requiere.
O sea, que tenemos 204 megas en exceso que se destinan a Santiago y otras ciudades del Cibao, por lo ese proyecto solo beneficia a sus promotores, no así a los puertoplateños, a los cuales solo les tocará seguir respirando un aire cada vez más contaminado y ver como se aleja la posibilidad de que se construya una moderna terminal de cruceros y de cargas en el puerto local.
En cuanto a su pregunta sobre mi paradero, cuando el era el “paladín” de la lucha que libraba el pueblo de Puerto Plata en contra de proyectos contaminantes, debo decirle que estaba con mucha honra y mucha dignidad en la vanguardia de la trinchera del honor, exponiendo mi pellejo y renunciando a cualquier ventaja pecuniaria.
Pero parece ser, que en esos días de dura batalla sin cuartel en contra de los silos del muelle nuevo, de la terminal de combustibles, del clinker, de la Generadora San Felipe y la Isabela Cement, no tenía puestos sus lentes y por eso no me pudo ver en la vanguardia, no en la retaguardia como él, cogiéndolo suave.
Cabe agregar, que en la lucha en contra de la mecanización del puerto y la regionalización de las cargas del Cibao, yo estaba en la trinchera junto con los trabajadores portuarios y otros sectores del pueblo que a costa de derramar su sangre dieron una de las batallas más importante y costosas de las batallas que ha librado el sindicalismo local.
Asimismo, he estado en primera fila en la demanda de que se construya una moderna terminal de cargas y de cruceros en el puerto local, en la exigencia de que se construya a cuatro carriles la carretera Puerto Plata-Navarrete, en la lucha por la construcción de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), recinto Puerto Plata.
Asimismo, estuve presente en la línea de fuego en la preservación de los terrenos donde se construyó el Polideportivo General Gregorio Luperón, evitando que los políticos se los repartieran o lograran que los destinaran a otros fines, lo que ha permitido a la juventud de nuestro pueblo contar con las instalaciones deportivas de mejor calidad.
También hemos protagonizado otras batallas épicas junto al movimiento deportivo local, fundando el Club Deportivo-Cultural Gregorio Luperón, donde impartimos docencia gratuita durante nueve años; hemos sido dirigentes de las Asociaciones de Béisbol, Voleibol, de la Asociación de Clubes y Ligas Deportivas y cofundador la Unión Deportiva de Puerto Plata.
Como si todo eso fuera poco, respondiendo su emplazamiento para que diga a dónde estábamos nosotros cuando se luchaba en contra otros proyectos contaminantes, para curarle su amnesia incurable, debemos decirle que no solo no hemos opuestos a esos intentos de dañar a Puerto Plata, sino que hemos sido un ente social activo en todas las instituciones en la que hemos militado o dirigido. Y en bueno de usted sepa que en materia de luchar a favor de nuestro pueblo, cuando usted iba, yo venía de los campos de batalla a favor de Puerto Plata.
Usted sabe muy bien quién soy yo, porque hemos compartido roles dirigenciales y usted conoce mi honradez a carta cabal y mi laboriosidad sin límites, pero por razones mezquinas coyunturales usted me ha querido descalificar, infructuosamente,  solo por tener el atrevimiento de luchar en contra de la instalación de la barcaza generadora de electricidad de la CPP, cosa que usted no ha tenido el coraje de hacer.
Pero no olvide, “acrisolado y pulcro Señor”, lo que dice la bachata que interpreta el Chaval: “Sigue, sigue, sigue caminando, que el golpe avisa”, porque llegara el momento en que la historia nos pasará balance a todos y entonces se sabrá quién es quién y nos dará el sitial que merecemos por nuestros actos buenos o pecaminosos.

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