Un gobierno de ajustes

Desde los años noventa la economía del mundo, especialmente la norteamericana, con la que República Dominicana tiene fuertes vínculos, dio signos de expansión y de crecimiento vertiginoso. Sobretodo, en los gobiernos encabezados por Bill Clinton, Estados Unidos vio crecer su producto Interno Bruto a niveles extraordinarios. Ese ambiente permitió lujos y estándares de vida de gastos altos y de grandes consumos en la economía doméstica. Incluso, sobre esa ola expansiva, Clinton logró relegirse con suma facilidad.
A la República Dominicana le fue bien hasta el 2008, todos los indicadores de la economía nos colocaron entre los ejemplos a seguir en  América Latina: tasa de crecimiento alta, control de la tasa de inflación, estabilidad cambiaria, bajos intereses bancarios, endeudamiento moderado, en fin, estabilidad macroeconómica sana.  Aunque la estabilidad macroeconómica se mantiene todavía, la de ahora tiene un alto componente de subsidio  financiero externo  e interno.
La historia de los pueblos da cuenta  que los ciclos de la economía son cambiantes. A partir del año 2008 la economía del mundo entró en crisis. Sin embargo, en muchos países, incluido el nuestro,  se mantuvo el mismo ritmo de vida que se vivió cuando la expansión estaba cimentada en base concretas. Por suerte para República Dominicana, la burbuja de la crisis financiera no nos afectó grandemente. No hay duda, la República Dominicana aprovechó bastante bien la época de las vacas gordas, multiplicamos por más de dos  el volumen de nuestras  riquezas como nación. No así las de enormes   sectores sociales vistos en lo particular.
Los gobiernos del PLD encabezados por Leonel Fernández agregaron tamaño al cuerpo de la suma de todos nuestros bienes y servicios. Ello no fue suficiente, sin embargo, a la hora de medir el bienestar por sectores. Una nueva élite económica, es verdad, surgió en nuestro país en medio del ambiente general de crecimiento. Surgieron capitales nativos y extranjeros como nunca antes se habían conocido. Los nuevos ricos dominicanos ostentan hoy fortunas de miles de millones de pesos y de dólares, no como los eran los ricos de antes. Los de ahora son ricos en cualquier parte del mundo. Eso no es malo de ningún modo.
Lo controversial del asunto está  a la espalda de la cara hermosa de la sociedad dominicana, la otra cara de la moneda, esa que afrenta por vivir cerquita de la primera pero en una dolorosa marginalidad. Me refiero a la franja de pobreza que parece no conocer la parte de la sociedad bendecida por la fortuna, esa que vive en la periferia, a las orillas del mar o de los ríos, amontonada como sardinas en latas, sin techo, si seguridad social, sin medicina y sin escuelas para sus hijos.
Las economías del mundo vive n tiempos de vacas flacas, hay que realizar, pues, urgentes ajustes si queremos seguir viviendo en democracia. Democracia quiere decir pluralidad, quiere decir participación, quiere decir inclusión. La tarea del presente es para  tomar decisiones valientes, impopulares, redistributivas. Hay que  enfrentar los niveles  existentes de pobreza. Para financiar la educación, la salud, la energía que necesitan los más pobres el gobierno debe disponer de nuevas fuentes de ingresos.
El gobierno que encabezará Danilo Medina está comprometido con esa tarea, por tanto, le tocará a su mandato iniciar un vasto plan de incrementación de las fuentes de recaudación. Los sectores que más pueden, esos que han vivido en la abundancia abusiva y evasiva, son los más llamados a realizar las contribuciones, dentro del marco de la ley. Lo propio le tocará al propio gobierno, tanto en el sector centralizado como descentralizado. El sacrificio será de muchos.
Los jet privados, las lanchas de lujo, las fiestas, las  orgías de bebidas y de comidas exóticas, las telas y los trajes caros, los automóviles de lujo, los sueldos exorbitantes, serán puestos en la mira de las nuevas autoridades. Nada de prohibiciones, si es que se toman, serán para los miembros del gobierno, quienes tendrán que dar ejemplos de austeridad, en cuanto al sector privado, aceptemos que  el dinero es para gastarlo, hablemos, entonces, de regulaciones, hablemos de contribuciones al estado, hablemos  de ahorros de las instituciones descentralizadas.
Ante las medidas de ajustes que nos vienen encima habrá rechiflas, habrá bembitos, chembas, pero habrá que llevarlas a cabo para que el saco de la paciencia no se rompa en las casuchas de los más pobres.

admin

admin

Periódico de Puerto Plata, vigente desde 1976 llevando la luz que guía la verdad a cada ciudadano. Honestidad. Carácter y confiabilidad nos definen.

Comments are closed here.

Sociales

A %d blogueros les gusta esto: